LA HABANA.- El ex presidente cubano Fidel Castro brindó nuevos detalles sobre la gravedad de la enfermedad que lo puso al borde la muerte y que lo obligó a cederle el poder a su hermano hace cuatros años, y afirmó que durante ese proceso resucitó con el desafío de alertar al mundo sobre un peligro de guerra.
"Llegué a estar muerto... pero resucité", expresó Castro al diario mexicano La Jornada , en la primera entrevista que ofreció a un medio de prensa escrita desde que delegó el poder en su hermano menor Raúl, en 2006, aunque aún continúa al frente del Partido Comunista de Cuba como su primer secretario.
"Yo ya no aspiraba a vivir, ni mucho menos... me pregunté varias veces si esa gente [sus médicos] iba a dejarme vivir en esas condiciones o me iba a permitir morir... luego sobreviví, pero en muy malas condiciones", contó Castro.
El histórico líder de la revolución cubana explicó que en el inicio de su crisis de salud estuvo en "un entrar y salir del quirófano, entubado, recibiendo alimentos a través de venas y catéteres, y con pérdidas frecuentes del conocimiento".
"Tendido en aquella cama, sólo miraba a mi alrededor, ignorante de todos esos aparatos. No sabía cuánto tiempo iba a durar ese tormento y de lo único que tenía esperanza es de que se parara el mundo."
Su esposa, Dalia Soto del Valle, que participó en la entrevista en La Habana y que lo acompaña en casi todas sus salidas públicas -unas 30 desde comienzos de julio-, precisó que Fidel pesaba 66 kilos cuando inició su lenta recuperación.
"Imagínate: un tipo de mi estatura pesando 66 kilos. Hoy alcanzo ya entre 85 y 86 kilos, y esta mañana logré dar 600 pasos solo, sin bastón, sin ayuda", explicó Castro, que se sintió en "un mundo como de locos" al salir del hospital.
Después de cuatro años, durante los cuales sólo se lo vio en fotos o breves imágenes de la televisión cubana, el ex mandatario regresó a la palestra pública en julio con un discurso en el que adviertió del riesgo de que estalle una nueva guerra que involucre a Estados Unidos, Irán e Israel.
"Tenemos que movilizar al mundo para persuadir a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, de que evite la guerra nuclear´´, manifestó Castro, que teme que la disputa en Medio Oriente por el programa nuclear iraní desate un conflicto global.