En una ceremonia vertiginosa, la debutante Modern Family fue la gran ganadora de la noche, con 7 estatuillas; Mad Men se llevó el premio al mejor drama por tercer año consecutivo
Eficiente, graciosa sin exagerar y para nada sentimental, la 62a. entrega de los premios Emmy funcionó como una ceremonia de este tipo debería hacerlo, pero nunca lo hace. Durante tres horas, todas las estrellas de la televisión más un trío de invitados cinematográficos -Tom Hanks, Al Pacino y George Clooney- se reunieron para celebrar el gran momento del medio para el que trabajan.
Todo comenzó con un número musical protagonizado por el conductor Jimmy Fallon y un seleccionado de nominados de Glee , 30 Rock y Mad Men, además de algunos integrantes del universo del reality show . Un homenaje a la pantalla chica mediante sus ciclos más nominados y populares, y con la música de Bruce Springsteen. Así, la Academia de Artes y Ciencias Televisivas reconoció el impacto cultural de la comedia musical que emite Fox, aunque sus votantes más tarde decidieran que la mejor comedia era Modern Family . Una ficción que lleva una sola temporada en pantalla y que aquí emite también Fox. Y ése es uno de los mayores atractivos de los Emmy. A diferencia de lo que sucede con su hermano mayor, el Oscar, los premios de la pantalla chica mantienen un elemento de sorpresa que la temporada de galardones cinematográficos y las estrategias de promoción de los grandes estudios le quitaron a la estatuilla dorada del cine.
Con algunas apuestas fijas, como el continuo liderazgo de HBO, que este año se quedó con 24 categorías, la ceremonia de anteanoche dejó espacio para los nervios y los suspiros de asombro, como el que provocó el triunfo del debutante Jim Parsons ( The Big Bang Theory ), en el rubro de mejor actor de comedia por sobre intérpretes consagrados como Alec Baldwin ( 30 Rock ), Steve Carell ( The Office ), Larry David ( Curb Your Enthusiasm ) y Tony Shalhoub ( Monk ) y el promocionadísimo Matthew Morrison ( Glee ).
"No soy graciosa", confesó Edie Falco, que pareció la primera sorprendida al llevarse el Emmy a la mejor comediante por su papel en Nurse Jackie que le hará compañía a los tres que ya tiene por su interpretación de la inolvidable Carmela en Los Soprano. Parece que, en su caso, la trayectoria, aunque fuera como actriz dramática, superó el alto perfil de sus contendientes más firmes, Tina Fey, la creadora y protagonista de 30 Rock, y Lea Michele, la talentosa cantante, bailarina y actriz del fenómeno que es Glee. De hecho, su serie arrancó la noche como una de las favoritas y terminó apenas con dos premios: a la mejor actriz de reparto en comedia para la maravillosa Jane Lynch y el que se llevó Ryan Murphy, alma máter del proyecto, por la dirección del piloto que dio a conocer el programa.
Oportunidad perdida
No ganó Ben, no ganó Jack y no ganó Lost. Después de seis temporadas y un final que algunos no entendieron y la mayoría odió, la serie de la isla perdida perdió su última oportunidad en los Emmy. Aunque, sí, tuvo su momento cuando Fallon hizo un gracioso homenaje musical a las series que ya no volverán. Además de Lost , despidieron a 24 y Law & Order (esta noche, a las 22, se verá su último capítulo por Universal). Y en lugar de entregarle una merecida estatuilla a Ben, el villano de esa serie (Michael Emerson), al mejor actor de reparto en drama, el lauro se lo quedó Aaron Paul de Breaking Bad -aquí emite AXN- que logró también el galardón para su protagonista, Bryan Cranston.
Claro que cuando se trató de elegir al mejor drama, la sobria y hiperestilizada serie Mad Men consiguió un triunfo por tercer año consecutivo y provocó la desilusión de los fervientes seguidores de Lost y de True Blood, una ficción tan entretenida como problemática para los votantes del Emmy, a los que les cuesta distinguir a una serie protagonizada por vampiros de largos colmillos y poca ropa. Aunque la produzca HBO, que anoche también barrió a la competencia en la prestigiosa categoría telefilm gracias a los siete triunfos de Temple Grandin , que ganó en el apartado de mejor actriz para Claire Danes y en el de los intérpretes de reparto, David Straithairn y Julia Ormond, más el aporte de You Don´t Know Jack, que le consiguió un galardón a Al Pacino por su interpretación del doctor Kevorkian.
En la mitad de una ceremonia tan organizada -hasta podían anunciar con minutos cuando aparecería el próximo presentador-, llegó el momento de George Clooney. Y no importa si se trata de los Oscar, los Emmy o los premios de la asociación de gomerías unidas, el actor, director y productor se roba el show. Primero, antes de recibir de manos de Julianna Margulies, su compañera de elenco en ER, el reconocimiento al artista solidario del año creado en honor de Bob Hope. Gracioso sin pasarse de la raya, serio sin olvidar dónde estaba, Clooney se robó la escena una vez más, especialmente después de participar de un sketch con el elenco de la premiada Modern Family en la que se reía de sí mismo y su carisma universal.
"Gracias por existir, gracias por hacer de la TV algo tan vital, tan eléctrico", exclamó Claire Danes, al recibir su premio refiriéndose al canal premium , aunque después de una noche celebrando lo mejor de la pantalla chica norteamericana, puede hacerse extensivo a todos los ganadores y a la mayoría de los nominados.