Bajada de línea. Programa periodístico. Conducción y producción general: Víctor Hugo Morales. Con Julieta Camaño. Productor asociado: Héctor Aure. Servicios de producción: GP. Dirección: Oscar Senzini. Los domingos, a las 21.30, por Canal 9.
Nuestra opinión: regular
Se cuestionan y se seguirán cuestionando determinados contenidos, y que se emita por el canal público un programa de las características de 678 , pero lo que está fuera de discusión es que dicho ciclo tiene un formato logrado y una dinámica amena que responde a una concepción profesional.
Esto, al menos todavía, no sucede con Bajada de línea , el desmañado nuevo programa de Víctor Hugo Morales, en el que las partes sueltas no llegan a fraguar en un todo compacto coherente y atractivo. Un piso frío, en colores azulados, un conductor estático y sentado, una colaboradora (Julieta Camaño) vestida más para La noche del domingo que para un programa periodístico, y un supuesto y forzado eje temático que no es tal -la interacción con la red social Twitter, de la que el conductor se apuró en excluirse al reconocerse como "sapo de otro pozo"- instalan en el televidente la incomodidad de no saber bien para dónde van las cosas.
El regreso de Víctor Hugo Morales a la televisión despertaba gran curiosidad, básicamente por dos razones: 1) comprobar de qué manera trasladaba a la pantalla chica el persistente encolumnamiento que exhibe en materia política con el actual gobierno, desde su programa radial La mañana; y, principalmente, 2) ver en acción por primera vez en TV a Lidia Papaleo, pieza clave del oficialismo para agitar por estos días el tema Papel Prensa.
"El cuentito de Ernestina", armado con viejos dibujos animados y un relato almibarado en off para mofarse del tema de la cuestionada identidad de Marcela y Felipe Noble, es de lo más deleznable que se haya visto en TV en los últimos tiempos. Altamente irresponsable, por su parte, el informe sobre el aborto (que incluyó una receta casera para abortar) y gratuitamente pendenciera e inútil la fugaz entrada a la planta de Papel Prensa, con Guillermo Moreno como guía.
"Me sorprende la pregunta", le reprochó en el aire Lidia Papaleo, cuando la interrogó por la distante relación con su hija Sol, único momento en que la entrevista que le hizo el uruguayo pareció salirse de los carriles previamente establecidos.
Es muy valorable cuando una personalidad con prestigio defiende y se juega por sus ideas. Morales -¿qué duda cabe?- es un N° 1, principalmente como formidable relator de fútbol. Su feliz ampliación a los temas de actualidad, sin embargo, ha sufrido un progresivo deterioro desde que el Gobierno resolvió antagonizar con el Grupo Clarín.
Viejos enconos del animador con ese multimedios lo hacen enceguecer y perder cada vez más el equilibrio con una crítica pertinaz y panfletaria que no pocas veces roza lo difamatorio y que terminan por afectar su credibilidad. Anteanoche reveló que Clarín sería "protagonista estelar de estos programas". Coincidirá, en perfecta combinación, con la ofensiva gubernamental en tal sentido.