Polémica por la quita del registro al violar la luz roja
Admiten que hay riesgos en algunos semáforos por la inseguridad
En medio de una polémica desatada ayer por automovilistas que dicen sentir miedo de detenerse en algunos semáforos por la inseguridad, 49 choferes de distintos tipos de vehículos fueron sancionados con el secuestro de la licencia de conducir luego de que agentes de tránsito porteños detectaran que habían violado la luz roja.
El balance del primer día de aplicación de este castigo, difundido por el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño, dio cuenta de que, de ese total, hubo 26 particulares damnificados por la retención del carnet, nueve motociclistas, diez taxistas, tres colectiveros y un camionero.
La modalidad de quitar el registro de conducir a los autores de faltas graves de tránsito fue consagrada como pena en la ley nacional de tránsito por su modificatoria, la ley nacional de seguridad vial, a la que adhirió la ciudad de Buenos Aires.
Desde diciembre pasado, las autoridades locales venían retirando las licencias por otras infracciones graves como manejar sin cinturón de seguridad, hablar por celular o circular con auriculares, sin el seguro pago o de contramano, superar en más del 10 por ciento el límite de velocidad permitido y circular sin casco, en el caso de los motociclistas.
Ayer se sumó al listado de las faltas castigadas con la retención de los registros la violación del semáforo en rojo. Y la controversia pronto quedó instalada. Luego de que varios automovilistas reclamaran que, por la noche, constituye un riesgo frenar en semáforos de zonas peligrosas de la ciudad, funcionarios porteños respondieron que los controladores -encargados de evaluar las actas por infracciones, imponer la multa correspondiente y determinar el descuento de puntos del scoring pertinente- contemplarán cada caso. "Es como en el estado de necesidad, donde una persona comete un delito para evitar otro mayor", dijo a LA NACION el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro.
Por su parte, el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, aclaró que los controles "van a concentrarse en los lugares con mayor caudal de gente y no en sitios con poca circulación, donde la gente puede llegar a tener miedo". Y agregó: "De todas formas, esto no significa que se pueda pasar un semáforo en rojo".
"No se puede confundir así a los conductores. Las normas están para cumplirlas en todos lados. Si el gobierno porteño considera que en algún semáforo puede haber peligro delictivo, corresponde ponerlo en amarillo titilante. No después perdonar al infractor. Es fundamental que haya claridad en la información", opinó Alberto Silveira, presidente de la asociación Luchemos por la Vida.
Consultados por LA NACION, voceros del Ministerio de Justicia y Seguridad aclararon que los infractores sufrirán todos el retiro de la licencia, y que los controladores solamente podrán regular el monto de la multa por imponer, de entre 300 y 3000 pesos, según las circunstancias en las que fue cometida la falta.
Ayer, para controlar la violación de luz roja, se distribuyeron por la ciudad 25 puestos, en dos turnos, de los que participaron el Cuerpo de Tránsito porteño y fiscalizadores del Ente Regulador de Servicios de la Ciudad, así como agentes de la Comisión Nacional Reguladora de Transporte y de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Desde que el gobierno porteño lanzó esta modalidad de sanción, en diciembre pasado, se secuestraron 1689 registros por manejar sin cinturón de seguridad, hablar por celular, circular con auriculares o sin el seguro pago o de contramano, y superar en más del 10% el límite de velocidad permitida.
La mayor cantidad fue retenida por no utilizar casco en motos (845 casos), exceso de velocidad y circular sin póliza de seguro. Vencidos los 90 días estipulados para pagar la multa y recuperar la licencia, fueron destruidos nueve carnets.