Schnabel presentó Miral, film basado en el libro de su mujer sobre el conflicto palestino israelí
VENECIA.- Miral es un flor roja que crece al costado de la ruta. Pero es también el nombre de la niña protagonista de la última película del pintor y cineasta neoyorquino Julian Schnabel, que llevó ayer a la Mostra el drama del irresuelto conflicto palestino-israelí, justo cuando en Washington comenzaban nuevas negociaciones.
Schnabel, judío norteamericano, decidió abordar este tema espinoso -y que seguramente traerá polémicas-, después de leer el libro autobiográfico que escribió su actual compañera de vida, Rula Jebreal, que es una bellísima periodista de origen palestino, nacionalizada italiana.
Se trata de un trabajo totalmente diferente a los anteriores de este director candidato al Oscar, que tuvo gran éxito con Antes que anochezca (sobre la vida de un escritor cubano perseguido por el régimen) y La escafandra y la mariposa (sobre un escritor paralizado, Palma de Oro en Cannes).
Con una mirada palestina, la película narra la intensa historia de tres generaciones de mujeres, cuya vida es marcada por el odio, la destrucción y la muerte, y por el ansia de rescate y justicia.
Todo arranca en una Jerusalén arrasada por la guerra de 1948 -cuando se crea el Estado de Israel-, cuando Hind Husseini (Hiam Abbas) se encuentra en la calle con 55 huerfános palestinos. La mujer decide llevar a los chiquitos a su casa para darles techo y comida. En seis meses, los 55 chicos se transforman en 2000. Y Hind decide transformar la casa de su abuelo en un hogar de chicos, que luego, pese a las dificultades por un conflicto que se va agravando con el paso del tiempo y gracias a su tenacidad y la ayuda externa, se convierte en un instituto educativo para huérfanos y niñas.
En 1978 llega una niña que ha perdido trágicamente a su madre, Miral -interpretada por la nueva estrella hindú, Freida Pinto ( Slumdog Millionaire )-, que crece bajo la protección de los muros del Instituto, sin darse cuenta del conflicto, que va empeorando. Cuando estalla la primera Intifada, una Miral adolescente es enviada a dar clases a un campo de refugiados, donde descubre la injusticia, la brutalidad, la ocupación. Tras enamorarse de un militante político, se enfrenta a un terrible dilema: ¿debe luchar, como otros hicieron antes que ella, o seguir los consejos de Hind, su madre espiritual, que cree que sólo la educación puede llevar a la paz?
"Si quise hacer Miral es porque, como judío norteamericano, sentí la responsabilidad de contar un determinado momento histórico. Cada vez que muere un niño, de una parte, o de la otra, no tiene sentido. Y quise ver la historia desde el otro punto de vista", explicó Schnabel en una conferencia de prensa en la que todo el mundo lamentó la ausencia de Freida Pinto, que por motivos urgentes debió viajar a la India.
"El cine para mí no tiene por qué ser sólo entretenimiento, sino también es política. Claro, una película no puede cambiar el mundo, pero lo que quiero es que le llegue al corazón de la gente que no conocía la historia de Palestina y mueva los ánimos de eses personas que están sentadas tomándose una copa mientras que hay mujeres que están siendo lapidadas. ¿Por qué hay una mujer en Irán que está por ser lapidada? Estamos en el siglo XXI, pero hay algo que no funciona", agregó.
" Miral es la historia de una niña que sobrevive a un conflicto devastador porque tiene a alguien que la ayuda. Como Miral hay miles de niñas que siguen esperando ayuda", comentó por su parte la mujer del cineasta, que contó que ayudó personalmente en el set a Schnabel. Si bien la película, seguramente conmovedora, fue muy aplaudida por el público porque en definitiva es un llamado a la paz, causó decepción entre los expertos por su previsibilidad y falta de approach novedoso.