La oposición tendrá esta semana una prueba de fuego para su capacidad de marcar la agenda política en la Argentina. Lo viene intentando desde hace tiempo, pero el oficialismo se las ha ingeniado para trabarle sus planes en los últimos tiempos o cambiar el curso de la discusión pública.
Las urgencias de la gente por tener respuestas frente a los problemas cotidianos, como lo remarcó el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, chocaron la semana pasada contra el muro de las disputas entre kirchneristas y opositores. Ocurrió en la Cámara de Diputados cuando se levantó por falta de quórum el tratamiento del proyecto del diputado Gerardo Millman sobre salideras bancarias, el miércoles último.
Ese día ?también- el kirchnerismo no fue al recinto para obligar a la oposición a conseguir el quórum y ésta no consiguió sentar en sus bancas a los legisladores necesarios para sancionar una ley que cuenta con amplio consenso. Por eso, esta semana los diputados estarán obligados a atornillarse a sus bancas.
El problema que no puede resolver hasta ahora la oposición es cómo fraguar con solidez una mayoría que le permita en el Senado avanzar con los proyectos aprobados en Diputados. Logró la oposición votar en la Cámara alta la normalización del Indec, pero en Diputados todavía discuten cómo avanzar con esa iniciativa, que no es tan profunda como pretendían los diputados.
En el Senado, la oposición ve con resignación cómo pasa el tiempo y no consigue tratar una serie de iniciativas que forman parte de la más ambiciosa agenda política impulsada por ellos. Se cuenta la limitación al uso de los DNU, la restricción de los superpoderes y la reforma del Consejo de la Magistratura. Son proyectos que fueron aprobados en la Cámara de Diputados, pero que los senadores no pueden llevar al recinto porque no tienen los votos suficientes.
Si pueden aprobar el proyecto de las salideras y con las audiencias públicas proyectadas en el Senado para la reforma jubilatoria del 82%, radicales, socialistas, peronistas disidentes, la Coalición Cívica y el GEN intentarán recuperar tiempo perdido.
No les será fácil. Sobre todo después de que el Gobierno con sus andanadas contra la prensa y los jueces han marcado la agenda de las últimas semanas.