El lector debe estar bien plantado sobre sus pies, y con los cinco sentidos perfectamente alistados, para escuchar los siguientes conceptos.
+ "La soja está degradando el suelo". Dicho por un señor de anteojos, que nunca vio un poroto de soja.
+ "Hay que ver el vaso medio lleno, no medio vacío".
+ "El clima de todo el planeta está cambiando, porque la Tierra está enojada con nosotros".
+ "Vivimos en una sociedad machista".
+ "Es horroroso...¡Una guerra de pobres contra pobres!". Porque sería perfecto librar una guerra de pobres contra ricos. Y bien sangrienta. O de distintos bandos de ricos, entre ellos. Pero de pobres contra pobres...¡Qué absurdo!
+ "Los yanquis se han apoderado del nombre de América. ¡Ellos no deben ser llamados americanos! ¿Nosotros no somos, también, americanos, igual que ellos?". Es inútil rebatir este concepto. Decir, por ejemplo: "Nosotros nos hemos apoderado del gentilicio "argentinos", que deriva de "argentum" (plata) y corresponde a todos los estados ribereños del Río de la Plata, concretamente al Uruguay. Ellos son la "banda" oriental, es decir la "orilla" oriental, y nosotros la banda occidental. Ellos también son, por lo tanto, argentinos. A la vez, nosotros también somos uruguayos, ya que nos pertenece la mitad del río Uruguay. Pero, por razones históricas, ellos eligieron la denominación Uruguay, y nosotros Argentina, aceptándonos mutuamente. La propia América debería llamarse Colombia, ya que ha sido descubierta por Cristóbal Colón y no por Américo Vespucio. Pero, por algún motivo, los colombianos se han apoderado de la palabra "Colombia", que nos pertenece a todos, y la usurpan con toda felicidad. Del mismo modo, la Unión Europea (Alemania, Francia, Italia, España y otras naciones) se ha posesionado del sustantivo Europa, dejando afuera a Rusia, que existe desde el siglo IX y posee el 40 por ciento de la superficie del continente europeo. Pero los rusos no protestan: se dejan expropiar impunemente, se conforman con ser solamente Rusia.
Es inútil alegar que "estadounidense" no es una nacionalidad, ya que en ese caso nosotros seríamos "republicanos". Incluso en una época de nuestra historia fuimos los Estados Unidos de América del Sud. Tampoco es acertada la denominación "norteamericanos", ya que el subcontinente de América del Norte está integrado por tres grandes naciones: Canadá, USA y Méjico. Habida cuenta de que los americanos han elegido el nombre de América para su país...¿Por qué no dejarlos en paz? Todas estas argumentaciones no servirán de nada, frente a los encendidos polemistas que enfrentan este debate fascinante.
+ "No hay casualidades, hay causalidades". Esto se enuncia tras hacer una pausa sabia y levantando el dedo índice.
+ "Todo en la vida es cuestión de actitud". En otras palabras: si uno es un alfeñique de 40 kilos, pero se empeña en combatir contra Charles Atlas, adoptando la correcta actitud y un optimismo a toda prueba, lo vencerá sin atenuantes.
+ "¡Atención, esto no es Suiza! Esto es la Argentina". Con esta frase (que encierra una percepción genial) se nos llama al orden cuando nos excedemos en nuestras utopías. Si pretendemos, por ejemplo, el decoro y el orden que imperan en Chile, en Nueva Zelanda o en Costa Rica, se nos recuerda que no estamos en la Confederación Helvética. Y este recordatorio impide muchas confusiones.
+"El fútbol moderno es un deporte exclusivo de atletas profesionales, hombres altos y de fabulosa musculatura. Ya no corren la gambetita y el toquecito inocuo de los argentinos". Los dos cracks del campeón del mundo actual son Xavi Hernández (1,60 m.) y Andrés Iniesta (1,59 m.), muchachos bajitos y delgados. Nuestro compatriota Lionel Messi, compañero de los anteriores y considerado el mejor jugador del mundo, también mide 1,59 m. después de un intenso tratamiento médico basado en la hormona del crecimiento, ya que en su adolescencia era demasiado chiquito.
+ "Las grandes potencias del mundo quieren apoderarse de la Argentina... ahora vienen por el agua". En efecto, nuestro país tiene mucha agua, empezando por el Plata, el Paraná y el Nahuel Huapi. No se sabe si los imperios pretenderían sorber esas aguas mediante gigantescas mangueras o llevársela en bidones. Tampoco se entiende que países ricos y serios exporten sus valiosas aguas embotelladas botellas, como la Perrier, la Evian y la San Pellegrino. ¡Deberían atesorarlas!
+ "La Patagonia ha sido entregada a los extranjeros". Este concepto se refiere a la compra de campos por parte de Luciano Benetton, Ted Turner, Douglas Tompkins y otros gringos. A veces, un imprudente intenta rebatir esta airada denuncia patriótica, con esta secuencia racional: 1- Los extranjeros compran tierras. 2- Por lo tanto, traen millones de dólares para abonar la escritura. 3- ¿Dónde están las tierras? En la Argentina. No se pueden llevar al exterior. 4- ¿Dónde están los dólares? En la Argentina, donde pagan impuestos, salarios de peones, choferes, contadores, capataces y abogados. 5- ¿Para qué sirven las tierras? Para producir lana, que se exporta en su totalidad, robusteciendo la balanza comercial de la Argentina. 6- ¿Qué las tranqueras de los campos están cerradas, y a veces impiden el paso hacia un lago o paraje? Es cierto, pero también está cerrada nuestra propia puerta de calle, en casa. 7- Cuando Gabriel Batistuta gana millones de euros en Italia y, tras ahorrar con todo empeño, compra un campo en Santa Fe: ¿Le está robando a Italia? No, está invirtiendo, en su propio país, el fruto de su trabajo. También podría comprarse una casa en Florencia. ¿Acaso Bati deja la tranquera de su campo abierta de par en par? No, seguramente no. Cuando nuestros abuelos gringos compraron el lote, la casita, el campito, en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos o Córdoba (la mejor tierra del mundo) no nos pareció un avance contra la soberanía.
Pero no tiene sentido alegar estas cosas.
+ "¡Yo creo en el último Perón!". El que se abrazó con Ricardo Balbín, pero también el que dejó nuestro país en manos de María Estela Martínez y José López Rega, mal que nos pese a los peronistas. Es una cruel verdad.
+ "A mí lo que me preocupa es el uso de un veneno prohibido en casi todo el mundo, como el glifosato". Esto lo suelen decir personas apesadumbradas, que nunca cultivaron un solo malvón, en una maceta. Ignoran que la actividad agropecuaria requiere (desde siempre) fertilizantes, semillas, plaguicidas, agua, tractores, cosechadoras, computadoras, la mejor tecnología... y venenos. Que a lo mejor están objetados (no prohibidos) en los países que, precisamente, no exportan soja.
+ "Yo no miro televisión".
Hay más conceptos enceguecedores, y el lector haría bien en tomar nota, anticipándose a la proclamación que en cualquier momento tendrá lugar. Pero, por el momento, dejamos planteadas estas verdades de hierro.