Llamamos mujeres emprendedoras a aquellas mujeres que, muchas veces sin quererlo siquiera, se han convertido en máquinas que no paran un minuto de generar ideas novedoras y que además cuentan con la fuerza requerida para sacar adelante no sólo a su familia sino también a la empresa que decidan formar.
Al tratarse de mujeres, ellas no podrán evitar ocupar otros roles que en más de una oportunidad estraán por encima del rol de “empresaria” como ser el rol de madre, hija, esposa o amiga. Sin embargo estas mujeres no temen a lanzarse al mundo de los negocios y han decidido emprender sus propias empresas, generando así un gran cambio dentro del mundo globalizado de los negocios.
No es novedad que las mujeres han logrado desarrollar capacidades importantes que, al ser aplicadas a los negocios, representan factores de éxito. Hoy en día toda corporación necesita contar con una mujer influyente que ayuda a la empresa a alcanzar el equilibrio que sólo una mujer podrá lograr. Por esta razón es que cada vez es mayor el número de mujeres profesionales con cargos jerárquicos dentro de organizaciones empresariales de gran tamaño aún a nivel internacional.
En principio, podemos decir que las mujeres tienen una gran facilidad para la negociación, cualidad que ha de derivar de su carisma y de su resistencia a la adversidad: no verás a una mujer desanimándose fácilmente ante una negativa sino que seguramente la verás buscando alternativas innovadoras y proponiendo nuevas ideas asociadas a sus deseos originales.
Sumado a esto, todos sabemos que las mujeres son trabajadoras incansables, no solo dentro de su hogar sino también en la oficina. Si bien no se trata se seres invencibles, en más de una oportunidad demuestran un nivel de fortaleza claramente superior a los hombres que les permite trabajar sin respiro hasta lograr su objetivo.
Además, llegado el momento de tomar decisiones, serán las mujeres las que tenderán naturalmente al análisis derivando en un mayor acercamiento a los conflictos y a las posibles soluciones. Es por esto que las mujeres asumen menos riesgos que los hombres, quienes normalmente intentarán sobrepasar cualquier límite impuesto sin pensar en las posibles consecuencias por no contar con este tipo de pensamiento analítico digno solamente de las mujeres.
Las mujeres suelen ser excelentes comunicadoras y esto les permite ser mejores vendedoras de productos, de ideas y de proyectos. Quizás la razón principal por la cual esto es así sea que son mucho más carismáticas que los hombres, y que no se rinden con facilidad.
No nos podemos olvidar de la capacidad de administración que les permite administrar no solo la economía de una familia, sino también llevar adelante el presupuesto de una empresa. De más está decir que esta cualidad es claramente valiosa para cualquier compañía.
Por todo esto es que estamos en condiciones de afirmar que ha nacido una nueva raza de mujeres, se trata de las mujeres emprendedoras, aquellas trabajadoras incansables que caminan con catalogos de ropa interior bajo el brazo, con un Blackberry que no para de sonar dentro de su cartera y con una carpeta donde plasmarán miles de ideas a lo largo de su carrera profesional.
En palabras del economista Muhammad Yunus, “la crisis no hubiera tenido lugar si el mundo financiero estuviera dominado por mujeres en lugar de hombres. Ellas son mucho más cautelosas y no hubieran asumido tanto riesgo hasta colapsar el sistema”. Quizás se trate de palabras muy fuertes y aseveraciones que más de un hombre (y una mujer) creerán ciertas, pero viniendo de la boca de este economista Premio Nobel de la Paz del 2006 no son poca cosa, ¿verdad?