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Educación, ¿meta inalcanzable?
Si bien el país se encuentra mejor equipado en materia legal, hace falta comenzar a cumplir la ley y generar cambios.
Como ocurre todos los años desde hace varias décadas, febrero preanuncia lo que ocurrirá el resto del año en materia educativa. Y no nos referimos precisamente a los contenidos -una discusión sobre ellos sería muy bienvenida-, sino, por el contrario, a los reclamos de todo tipo que surgen en principio del sector docente y rebotan luego en los padres y la comunidad. Hasta tal punto que, la mayoría de las veces, las clases no comienzan en la Argentina al mismo tiempo para todos y cumplir con los ya de por sí exiguos 180 días de clase mínimos se ha transformado en una meta inalcanzable en muchas provincias.
Sin embargo, justo es decirlo, 2008 encuentra al país mejor equipado que nunca en materia legal: aprobadas ya las leyes de educación nacional y de financiamiento educativo, queda nada más ni nada menos que comenzar a cumplirlas. Por eso causa zozobra el hecho de que, en lugar de que gremios y autoridades educativas estén hablando de cómo mejorar la calidad de la escuela pública o de la imprescindible capacitación docente, o de alcanzar una completa inclusión escolar, las únicas novedades conocidas estén relacionadas con el tema salarial y la amenaza de no comenzar las clases en el tiempo dispuesto. Como siempre, los rehenes perjudicados son los niños.
Esto no significa que los docentes no merezcan obtener remuneraciones justas por un trabajo que es cada vez más complejo. Pero entendemos que no se puede comenzar a pensar mínimamente en cómo mejorar todo el sistema educativo argentino si sus principales protagonistas no han arribado a un acuerdo de largo plazo. El mediano y largo plazos son inseparables de los temas educativos.
Hay varias asignaturas pendientes para este año lectivo 2008. Por ejemplo, la significativa deserción escolar en todos los niveles de la enseñanza estatal, pero particularmente en el nivel secundario, que lleva a que casi 600.000 adolescentes y jóvenes argentinos no estudien ni trabajen en la actualidad. En este sentido, será importantísimo que se dé cumplimiento cabal al programa de capacitación Jóvenes con más y mejor trabajo , lanzado recientemente por el Ministerio de Trabajo, que cuenta con financiamiento del Banco Mundial. Otra es la necesidad de promover la conciencia familiar del valor de la educación, sin la cual no hay ni habrá futuro para los hijos.
Por todo esto es urgente la adopción de políticas públicas que permitan al sistema educativo argentino recuperar el alto nivel que tuvo en un pasado no tan lejano, además de lograr en toda la Argentina una educación de calidad, sin exclusiones de ningún tipo.
Fuente
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