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Agricultura certificada, el nuevo nombre de la mejora continua
La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa presentó un innovador proyecto de sello de calidad.
ARMSTRONG, Santa Fe.- ¿Es posible incorporar el concepto de normas de calidad en la agricultura? Hay quienes creen que sí. Varios productores líderes del país utilizan las normas ISO en sus establecimientos, pero hay iniciativas que permiten pensar que se puede ir aún más allá.
La principal se puede ver aquí, en Expoagro. Y la trajo la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) que lanzó su proyecto de Agricultura Certificada. ¿En qué consiste? "En principio, en agregar valor a la producción y hacerlo de forma sustentable", según explica Walter Tanducci, integrante del equipo técnico de Aapresid.
"Es ir más allá de los rendimientos", afirma la ingeniera agrónoma María Eugenia Magnelli, miembro del área técnica de la entidad.
El propósito de la Agricultura Certificada, explican, es combinar la toma de registros de gestión, las Buenas Prácticas Agrícolas y los indicadores de producción bajo un protocolo común que luego arroja como resultado que un determinado establecimiento cumple con los requisitos de una agricultura sustentable y respetuosa del medio ambiente.
"Son normas sencillas, flexibles que se basan en acciones que muchos productores realizan", añade Tanducci. Los especialistas de Aapresid coinciden en que "se trata de un esquema dinámico y flexible, que no propone una meta a alcanzar, sino la invitación a transitar un proceso de mejora continua".
Magnelli señala que los indicadores de calidad de suelo se dividen en directos e indirectos, en los primeros se consideran, entre otros aspectos la dotación de nitrógeno, la lámina de agua útil, la densidad aparente, la materia orgánica y la producción de materia seca por hectárea por año. Y, entre los segundos, se toma la diversidad e intensidad de la rotación y el balance de nutrientes.
Respecto de la información, el protocolo de Agricultura Certificada prevé la instrumentación de un registro digital sistematizado de datos, la secuencia de tareas de manejo agronómico del sistema producto en tiempo real y georreferenciado. "Es como un tablero de comando que también permite rever decisiones", añade Tanducci.
En el concepto de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) se incluye la aplicación de los criterios de "Manejo Integrado de Plagas", con un uso adecuado de los agroquímicos y de los envases. También abarca una "estrategia de nutrición balanceada con la reposición de nutrientes requerida", que comprende, además, la fertilización y la fijación biológica como herramientas clave.
Como primer paso se certifica la implementación de la siembra directa continua.
Procesos
El proyecto de Aapresid prevé la formación de una empresa certificadora, pero también estiman que luego se sumarán las empresas que certifican otro tipo de actividades. "Hemos empezado con 30 campos en esta etapa", informa Tanducci.
Según los técnicos, el sello de Agricultura Certificada puede servir para obtener un diferencial de precios o un acceso preferencial a mercados. Se sabe que en la Unión Europea se comienza a debatir la posibilidad de exigir a los importadores de alimentos la certificación de que el producto por consumir respeta determinados parámetros de cuidado del medio ambiente.
Otra ventaja potencial que los especiales ven en esta iniciativa es que puede utilizarse como una plataforma para contratos de largo plazo entre arrendatarios y propietarios.
"La Agricultura Certificada puede servir tanto a productores grandes como a chicos, no tiene diferencias en cuanto a la escala sino en la motivación por innovar", explicó Tanducci.
Por Cristian Mira
Enviado especial
Fuente
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