Valores destacados para las vacas aptas para cortes.
En opinión de operadores que durante décadas tuvieron al Mercado de Liniers como concentrador de las haciendas aptas para los más diversos destinos de faena, por cierto que en cantidades que triplicaban los guarismos actuales, parece como mínimo ingenuo insistir en establecer acuerdos de precios máximos para la carne habida cuenta de la reconocida y acentuada falta de gordo que es hoy común en las más acreditadas áreas de producción.
En la semana concluida ayer se registró hasta el miércoles una oferta tan reducida como la anotada en el ciclo precedente, pues totalizó 15.271 vacunos frente a los 15.723 de entonces.
Las causas de tan acotados ingresos han sido reiteradamente difundidas, incluso desde esta columna: la cesión a favor de la soja y otros cultivos de millones de hectáreas que tradicionalmente eran destinadas a la ganadería y una sequía prolongada por meses que junto a heladas tardías peló los campos y obligó a "cargar" con destino a Liniers o a ferias lotes que distaban de reunir la preparación requerida por el abasto local o los exportadores.
Así se malvendió en enero lo que estaba previsto entregar en marzo, y en la actualidad, con el alivio de la lluvia que interrumpió el desaliento y la incertidumbre de los productores, en la medida de las posibilidades de cada uno (con suplementación, haciendo hotelería en los feed lots si los números cierran, o esperando el rebrote del campo), prosiguen el proceso de engorde que permita finalmente asegurar un valor siquiera discreto, establecido con el libre juego de la oferta y demanda.
La tónica de firmeza que campeó en el segmento comercial último y la tendencia alcista que mostraron entonces las cotizaciones fueron otra vez características comunes a todas las categorías y clasificaciones. Y se beneficiaron quizá más los conjuntos regulares en calidad y preparación que los especiales, pues la fuerte presión del consumidor local en góndolas y otros puntos minoristas obligó a resignar mayores exigencias a los compradores.
Los novillos fueron incluidos en proporción reducida en los envíos diarios pues, con 865 cabezas en las tres ruedas y un peso promedio de 474,88 kilos, representaron sólo el 5,68% de la oferta total. El precio promedio general de $ 3,123 y superó en un 1,25% al anterior, de $ 3,085, mientras que el Indice Liniers resultó de $ 3,155 el martes y de $ 3,095 el miércoles.
Haciendas livianas
Las haciendas del tipo consumo liviano fueron comercializadas en forma ágil dentro de los valores conocidos, con algunos registros destacados cuando se expusieron remesas destacadas de engorde intensivo. Se pagó así hasta $ 3,58 por terneros con 270 kilos; $ 3,56 por novillitos con 316 kg y $ 3,46 por un conjunto de 373 kg, en tanto que el mayor nivel alcanzado por vaquillonas fue de $ 3,40 en livianas (348 kg) y medianas (363 kg). En todos los casos se trató de conjuntos sobresalientes que por su acreditada procedencia hicieron suponer los más altos rindes posibles de su categoría.
Cabe destacar el clima propicio en que fueron comercializadas todas las remisiones de vacas aptas para destinar a cortes y a consumo. El tope de $ 3,265 se estableció el miércoles por animales de 456 kilos; asimismo, se destacaron ventas a $ 3,21 con 521 kg y $ 3 con 547 kg. Por un corte excepcionalmente pesado, de 755 kg, se pagó $ 2,40, mientras que con 660 kg se alcanzó a los $ 2,70.