Postales de la inagotable capital cubana: un hotel histórico, un cabaret mítico y un transporte bastante curioso, además de buenos datos de alojamiento, comida y compras.
LA HABANA.- Igual que los grandes autos norteamericanos, el turismo tuvo su auge en Cuba durante la década del 50, cuando algunos veían esta ciudad como una Las Vegas caribeña. La revolución, que este año conmemora su cincuentenario, evidentemente cortó con ese proceso igual que cortó relaciones con Estados Unidos, principal emisor de visitantes en aquellos años. Así, hasta la década del 80, la mayor de las Antillas se mantuvo básicamente indiferente al turismo internacional. Pero en los 90 el crecimiento global del negocio ya era demasiado tentador como para dejarlo pasar y la isla optó por volver al mercado.
Hoy, Cuba es una de las estrellas del turismo en la región. Particularmente para los argentinos, que la tienen como destino favorito en el Caribe: el año último fueron 47.400 los que viajaron, un notable 20% más que en 2007, según la embajada cubana en Buenos Aires. Pero sobre todo para canadienses y europeos en general, con buen número de rusos, italianos y españoles. Mientras que el reciente levantamiento de las restricciones para los viajes de los norteamericanos promete un nuevo escenario.
La Habana se estuvo preparando. Están en marcha por lo menos cinco nuevos hoteles de cuatro y cinco estrellas. Sólo la cadena Meliá tiene en la isla 24 propiedades, y en los carritos del Varadero Golf Club circulan plácidamente jugadores de todo el mundo.
Basta con hacer el breve trayecto desde el barrio de El Vedado hasta la vecina Habana Vieja, por la famosísima vía costanera de El Malecón, para ver que la cara de esta ciudad está en pleno proceso de lifting. Muchos de los edificios de los años 20 y 30, de tres o cuatro pisos, que miran al mar, están cubiertos por andamios, que si en algún momento proliferaron sólo para evitar derrumbes ahora enmarcan obras concretas. En varios se nota un color renovado, revirtiendo al fin el mal estado propio de la salitre y la falta de mantenimiento.
Lo mismo ocurre en el casco histórico de la capital, acaso uno de los centros urbanos más fotogénicos del mundo, donde cada personaje, cada auto, cada construcción, es una posible postal. En 1982, la Unesco declaró el centro de La Habana Patrimonio Cultural de la Humanidad. Pero sólo a mediados de los años 90 se dio inicio al Plan Maestro para la Revitalización de La Habana, ahora mismo en una de sus etapas más intensas, a cargo de la Oficina del Historiador. Dependencia responsable, además, del aspecto social de estas obras, que exigen reubicar a muchas familias en las llamadas comunidades provisionales , mientras se recuperan sus viviendas.
El tema tiene mucho que ver con el turismo porque de la Oficina del Historiador depende también la Compañía Turística Habaguanex, que explota y administra hoteles, restaurantes y comercios vinculados con el creciente turismo en plena Habana Vieja. Habaguanex, que genera y recauda fondos justamente para los trabajos de restauración, tiene un portfolio de alojamiento boutique y tiendas de encanto que desconcertará a quien espere una estereotípica impronta de la administración pública. Son 17 hoteles de lo más recomendables de La Habana (desde 50 euros), 33 buenos restaurantes y más de 80 tiendas, entre otros productos bien seleccionados.
Para saber más de pequeños hoteles con encanto e ideal ubicación como Los Frailes, el Palacio O´Farril o el Florida, ver el sitio www.habaguanexhoteles.com