Salvo Aníbal Fernández, ningún funcionario opina sobre inseguridad; el miedo a perder elecciones
Tras la muerte del bebe Isidro, el jueves pasado, el dramático caso de Carolina Piparo, la mujer baleada cuando estaba embarazada, durante una salidera bancaria, fue abordado por la presidenta Cristina Kirchner y sus principales ministros en la Casa Rosada. Pero la conversación duró unos pocos minutos. La jefa del Estado se manifestó "conmovida", pero tomó una decisión: el Gobierno no adoptará ninguna medida para combatir la inseguridad; tampoco habrá anuncios, ni comentarios sobre el asunto.
Cristina Kirchner preside dos o tres actos públicos por día, la mayoría en la Casa Rosada. Sin embargo, desde que balearon a Carolina Piparo, hace diez días, la Presidenta no hizo ni una referencia a la inseguridad.
"El Gobierno no tomará ni anunciará ninguna medida. No se hablará del tema. Nos concentraremos en terminar con el plan de inversiones en todos los municipios", dijo a LA NACION una alta fuente oficial, que conversó con la Presidenta. La primera mandataria sólo se interesó por el avance del plan de instalación de cámaras de video en las intendencias bonaerenses, lanzado hace más de un año.
"La Presidenta está muy conmovida por la muerte dramática del bebe. Pero del tema se ocupará Daniel [Scioli, gobernador bonaerense], que reaccionó bien ante este caso", aseguraron a LA NACION cerca de la Presidenta. Ella y su antecesor, Néstor Kirchner, consideran que la crisis, si se produce en la provincia de Buenos Aires, debe ser abordada sólo por el gobernador, su aliado político.
Otras fuentes del entorno de Kirchner aseguraron que el jefe del PJ "considera que no hay que hacer nada por la inseguridad: no es necesario", entendieron.
En ese núcleo duro confiesan que Kirchner "no quiere ni hablar del tema" y tropieza con prejuicios ideológicos por considerar la seguridad un asunto de "la derecha" política.
Agregan que Kirchner nunca se atrevería a enfrentar a sus aliados de izquierda que abominan de una mayor acción del Estado porque la vinculan con los años de represión militar: las Madres de Plaza de Mayo, con Hebe de Bonafini a la cabeza, el grupo de intelectuales de Carta Abierta y las organizaciones piqueteras de izquierda.
Motivos que pesan
"Le ofrecemos a Néstor un plan estructurado, con mayor presencia uniformada; la inseguridad nos puede arrastrar en las elecciones de 2011, aunque repartamos plata por todos lados. Ya lo pagamos caro en 2009. Néstor no quiere saber nada", aseguró a LA NACION un miembro de la denominada "pingüinera".
Pese a que la Presidenta ordenó silencio, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se refirió al caso de Carolina Piparo anteayer por medio de su blog personal. Y descolocó a todos puertas adentro de Balcarce 50. En una defensa de la política oficial -él controla las fuerzas federales de seguridad- acusó al voleo a "aquellos que pareciera esperaban la muerte de este pibe [Isidro] para hacer politiquería con el dolor ajeno".
"No será simpático que yo mencione que nuestro país tiene la tasa de criminalidad más baja de Sudamérica", había agregado. Sus palabras causaron malestar en la Casa Rosada. "No sabemos por qué dijo eso: nadie en la oposición había salido a tomar ventaja del tema", dijo a LA NACION un ministro clave, de esos que nunca evitan criticar a los opositores.