La unión hace la fuerza, dicen. Y en ciertos casos, hasta los más forzudos son obligados a asociarse. Les pasa a los del cine, que buscan recuperar el terreno que les han venido ganando otros superhéroes menos musculosos, pero dueños de otras dotes singulares.
Los héroes clásicos de acción no se amilanan ante el avance de estos personajes que nacieron de la fantasía de algún dibujante y nunca tuvieron que sudar la gota gorda en extenuantes sesiones de gimnasio. Los Hombres Araña, los Batman, los Iron Man y otros ejemplares parecidos (que, para colmo, han empezado a humanizarse y hasta padecen crisis de identidad), habrán ganado unas cuantas batallas, pero los representantes de la tradición están dispuestos a jugarse los bíceps y armarse hasta los dientes para resistir. Y a falta de trucos tecnológicos que a sus rivales les son indispensables, los de carne y hueso pueden apelar a otro recurso: la fraternidad.
Algo así parece desprenderse de Los indestructibles , a punto de estrenarse en los Estados Unidos y que aquí llegará en septiembre. Sylvester Stallone, que es quien protagoniza y dirige la película y el que buscó el apoyo de otros consagrados grandotes, volvió al gym hasta que se sintió en condiciones de mostrarse sin camiseta otra vez. Es cierto que hubo algunas deserciones entre sus pares: Jean-Claude van Damme, Steven Seagal, Wesley Snipes, y que otros sólo aceptaron unirse al grupo para hacer breves cameos, como el gobernador Schwarzenegger y el siempre atareado Bruce Willis, pero el elenco que logró reunir sigue siendo llamativo. Al trío de pesos pesados que Rambo integra con Terminator y el eterno duro de matar, se suman el rubio Dolph Lundgren (que tan fiera resistencia le opuso en Rocky IV ), el recuperado Mickey Rourke; un par de duros de sangre más joven: uno británico, Jason Stratham ( El gran golpe, Carrera mortal ); el otro, oriental y, claro, maestro de artes marciales, Jet Li. A los que hay que sumar un par de estrellas venidas del deporte: el imponente Terry Crews, ex jugador de fútbol americano y actor fogueado en fims del género, y Randy Couture, experto en lucha grecorromana y artes marciales mixtas. Un festival de testosterona.
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En la ficción son mercenarios contratados para derribar a un imaginario dictador latinoamericano. Tipos duros y temibles, pero de carne y hueso. Porque como argumenta Stallone, "uno no puede sentirse identificado emocionalmente con un superhéroe que vive en otro mundo y al que no le pasan las cosas cotidianas que nos hacen humanos".