El cantante y compositor comienza hoy, en el Luna Park, una gira con la que recorrerá el país
"Cada vez que vengo a la Argentina yo me mudo. Si tú subes aquí arriba, el piso 18 está todo ocupado por los Montaner. Tengo un departamento donde vivo con mi familia, ya que es el único país donde me quedo largas temporadas haciendo conciertos", cuenta Ricardo Montaner en uno de los salones del Caesar Park Hotel, de Recoleta.
Recién llegado a la Argentina, donde el último año lo vieron más de 100.000 personas, el cantante y compositor argentino-venezolano desembarcó en Buenos Aires para presentar el Soy Feliz Tour 2010, una gira de dos meses por todo el país que comenzará pasado mañana con una serie de siete conciertos en el Luna Park y continuará por Rosario, Santa Fe, Córdoba, Misiones y otras ciudades del interior.
Tras el tramo argentino, Ricardo Montaner irá con su show a Ecuador, Colombia y América Central. Al final del camino aguarda Mi vida en vivo , un registro de 40 canciones que se editarán en 2 CD y un DVD. Algunas de esos registros serán grabados este sábado, en el Luna Park, con un estudio móvil de sonido y de video.
-Aunque naciste y viviste hasta los 8 años en la Argentina, he leído que te consideras ciento por ciento venezolano, sin dudas ni conflictos. ¿Es así?
-No usaría la palabra duda, pero puedo decir que no me genera ningún tipo de conflicto. Yo creo que en la vida lo primero que uno tiene que aprender es a ser agradecido. Cuando yo era muy chiquito, en la Argentina vivíamos en una casa de vecindad, donde había cuatro familias y el baño era compartido. Papá tenía dos o tres trabajos, llegaba y se volvía a ir. Cada vez que regresaba, yo ya estaba dormido. Y Venezuela le abrió un sinnúmero de posibilidades. Fue un amanecer, una oportunidad para poder criar mejor a sus hijos. Para mí fue un cambio muy duro. Tuve que dejar a mis amiguitos, mi casa, mi perro. Dejar lo poco que tenía. Si hasta me cambiaron al libertador, y de un día para otro en la escuela pasé de San Martín a Bolívar. Fue complicado y me cambió por completo la vida. Hoy tengo cinco hijos venezolanos, una mujer venezolana, y por todo eso tengo que ser un tipo agradecido con Venezuela. Por eso yo soy venezolano, orgulloso de haber nacido aquí, en la Argentina.
-El año pasado, acá te vieron más de 100.000 personas, y este año ya llevás vendidos siete Luna Park, además de los shows del interior. ¿Te siguen más los argentinos que los venezolanos?
-Es que hoy, en Venezuela, un artista no puede hacer una gira extensa como la de aquí. No existen tantos lugares para hacer conciertos, y con mucho éxito puedes hacer cinco presentaciones. De todas maneras, yo allá me presento como un artista de afuera, ya que hace 10 años que vivo en Miami, y toda la maquinaria que llevo para mis conciertos llega desde el extranjero. Las escenografías, las pantallas, el micrófono, los audífonos, todo. Incluso mis músicos son de afuera, salvo el pianista, que todavía vive en Venezuela.
-¿A qué atribuyes ese fenómeno con el púbico argentino?
-Creo que en principio tenemos mucha afinidad, que lo que escribo es afín a la idiosincrasia de la gente. Pero quiero dejar en claro una cosa: no importa si tú has nacido aquí o allá, cuando te ponen una canción en la radio te gusta o no te gusta. No importa si eres hijo de Marta o de María. Pero no hay dudas de que es muy intenso lo que pasa acá, y no dejo de reconocer el impacto que el público argentino tiene en mi corazón.
-¿Qué es el éxito hoy para Ricardo Montaner?
-El éxito para mí es llegar a la noche, acostarme y conciliar el sueño.
-Con tantos shows frente a públicos multitudinarios, ¿alguna vez sufriste algún inconveniente arriba del escenario?
-Sí. Hace unos 6 años, estaba el Luna Park hasta las banderas allá arriba. El día anterior yo había tenido ciertas molestias en mi garganta, pero ese día me levanté lisa y llanamente sin voz. Mi primo Roberto, que es otorrinolaringólogo, vino corriendo hasta el hotel y cuando me vio la garganta me dijo que tenía una faringitis aguda y que necesitaba estar por lo menos una semana sin hablar. Yo le dije que no, que como mucho le daba seis horas. Así que me inyectó dos millones y medio de unidades de antibióticos, con lo que la inflamación cedió un poco, pero mi voz estaba muy mal. Igual me presenté a hacer el show, y cuando empecé a cantar, la voz me salió muy chiquita. Así que en la segunda canción paré, le dije al público que estaba enfermo y que había dos posibilidades: pasar el show para otro día o quedarnos y pedirle a Dios que me diera voz para continuar. El público quiso quedarse y cantó todo el show conmigo para ayudarme. Creo que es el homenaje más grande que el púbico argentino me pudo haber hecho.
-Soy Feliz Tour 2010 es hasta acá la última página de una trayectoria en la que llevas vendidos más de 24 millones de discos. ¡Así cualquiera es feliz!
-Sí, claro. Pero hay que trabajárselo. Y yo no estoy más feliz ahora que hace 23 años, cuando empecé. Yo he sido feliz siempre, es que esta vez se me antojó ponerles a un disco y a un tour de esa manera. Soy feliz de acuerdo con el camino que yo mismo elegí, con todo su sacrificio y todo el derroche de luces y "glamour" que rodea la vida de un artista.
-Como visitante frecuente de la Argentina, tenés la perspectiva privilegiada del que se aleja y regresa. ¿Cómo ves al país del Bicentenario?
-Creo que, al igual que otros países de América latina, todavía cuesta superar la semilla que dejó sembrada la represión. Y si bien la Argentina sufrió mucho por eso, también se supo levantar de las cenizas que dejaron esas épocas. Creo que el progreso de la Argentina de estos últimos años -que quizá muchas veces no se mide estando adentro, pero sí se ve estando afuera- surgió a partir de esos sufrimientos y malas experiencias. También creo que lo mediático muchas veces distrae de otras cuestiones más importantes. Pero cada vez quiero venir más a la Argentina.
-¿Y Venezuela?
-Está complicada, dividida entre buenos y malos. El problema es que todos creen ser los buenos, pero hay buenos y malos en los dos lados. El venezolano debe ayudar a que el país progrese todos los días, con la ayuda de los del otro lado, sean chavistas o sean de la oposición. Creo que es un país que debe amoldarse en forma positiva hacia los cambios que se han ido sucediendo. El venezolano votó en unas elecciones donde ganó un candidato en buena ley, y hoy, conformes o no, hay que aceptarlo. Así es la democracia.
-¿Cómo es tu vida cotidiana en Miami Beach cuando no estás de gira?
-Me despierto muy temprano y salgo a caminar por la playa con Marlene, mi mujer; hacemos ejercicio. Terminamos a eso de las 9 de la mañana y regresamos para desayunar. Luego de pegarme un baño, me pongo a trabajar en el estudio que tengo en mi casa. Me dedico también a mis otras empresas: un restaurante y una productora. Así que hago mis reuniones hasta la hora del almuerzo, cuando nos reunimos con toda mi familia. Y si tengo la tarde tranquila, y el día está bonito, a veces nos montamos en el bote y salimos a navegar por los canales y la bahía.
-Comenzaste tu carrera como baterista de una banda de rock y encontraste el éxito cantando baladas. ¿Cómo sucedió?
-Es cierto... Tocábamos música bastante ácida, escuchábamos Grand Funk, Led Zeppelin... Y de repente empezó a entrar en Venezuela la balada italiana, con toques de rock, aparecieron muchos grupos que, tocando rock, insinuaban cierta melodía hacia la balada. Así que empecé haciendo baladas italianas, y de repente me di cuenta de que me había parado y había dejado la batería sin haberme enterado.
PARA AGENDAR
Ricardo Montaner, llega con su gira Soy Feliz 2010.
Estadio Luna Park, Bouchard y Corrientes, desde mañana hasta el lunes, y el viernes 20 y sábado 21.