El Fútbol para Todos (FPT) cumplió su primer año en Canal 7 ratificando su condición de centro de gravedad de casi toda la programación del fin de semana del canal decano. Doce meses después de su aparición, el esquema estatal de las transmisiones del fútbol profesional de primera división organizado por la AFA comenzó su segunda temporada consolidado como marca, perfeccionado en términos artísticos y con la impronta oficial monopolizando las pausas y los espacios promocionales.
No es casual que a lo largo de todo este tiempo los fines de semana de Canal 7, con emisiones en continuado de tres o cuatro partidos cada sábado y cada domingo, adquieran las características de equivalente oficial a lo que fue en los últimos años TyC Sports, anterior beneficiaria -en condiciones muy ventajosas, que excluían cualquier posibilidad de competencia- del contrato de asociación con la AFA, hasta que ésta decidió romperlo unilateralmente y convertir al Estado en el nuevo copartícipe del emprendimiento.
En términos de imagen, la segunda temporada de FPT apunta a refinar aún más la identidad de origen de las emisiones: si el resto de los canales pueden tomar libremente los goles -que ahora se ven sin restricciones codificadas- no podrán soslayar la cada vez más visible identificación de la AFA, con el escudo de la entidad ubicado en uno de los ángulos superiores, y la flamante marca de agua con el símbolo del FPT en el tramo inferior de la pantalla.
En su reaparición se destacó el esmero visual de algunas realizaciones (como una atractiva celebración de la historia de Independiente) y no tuvo mayor sentido la mención del cumpleaños de algunos artistas en los entretiempos (Modugno, Caetano Veloso, Carlos Vives).
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Mientras pone en marcha algunos cambios en el equipo periodístico (con la incorporación de la dupla Marcelo Benedetto-Tití Fernández), FPT persevera en el dominio casi absoluto de los avisos oficiales durante las presentaciones y las tandas, estrategia que se compone con unas pocas menciones de publicidad oficial (consejos para la población del Ministerio de Salud en vistosos cortos animados) y mucho de propaganda gubernamental, en línea con lo que observó la periodista María O´Donnell en Propaganda K, una maquinaria de promoción con el dinero del Estado (Planeta, 2007).
"Néstor Kirchner no fue el primero que recurrió a la pauta oficial para promocionar obras públicas, financiadas con los impuestos que recauda el Estado, y le puso su firma como si fuera un regalo en tiempos de campaña. Pero ningún presidente a lo largo de la historia invirtió tanto en esta empresa", señalaba el prólogo del libro. El gobierno actual mantuvo esa idea durante todo el primer año del FPT y promete perfeccionarla en esta segunda temporada.