La redacción de LA NACION recibió hoy una triste noticia. Bartolomé de Vedia, jefe de Editoriales y una de las plumas más reconocidas del periodismo argentino, murió esta mañana.
Era abogado y periodista, pero en la segunda profesión ocupó gran parte de su vida. Desde 1957 trabajó en el diario LA NACION: Había ingresado como cronista, se desempeñó como redactor de temas generales, fue jefe de la sección Crítica y Espectáculos, enviado especial, editorialista, columnista, crítico literario.
Nacido en Buenos Aires en 1935, Bartolomé de Vedia transitó los oficios de cronista durante cuatro años, desde 1958 hasta 1961, para pasar luego a la función de crítico cinematográfico y teatral y en 1965, encabezar esta sección desde la jefatura de Crítica y Espectáculos hasta 1981.
En diferentes oportunidades, fue enviado especial de LA NACION a la entrega de los Oscar, en Hollywood, y a los Festivales Cinematográficos Internacionales de Cannes, Venecia, Berlín, San Sebastián, Nueva York, Moscú, Karlovy-Vary (Checoslovaquia) y Mar del Plata. Además, en alguno de ellos integró el Jurado Internacional de la Crítica.
En 1982 pasó a ser editorialista de este diario y en el 97 fue designado Jefe de Editoriales.
En 1958 comenzó a colaborar en el Suplemento Literario de LA NACION, en el que colaboró como crítico de libros y como autor de ensayos, cuentos y poemas hasta la actualidad. Además, desde 1985 hasta 1996 fue columnista semanal de LA NACION en temas de Actualidad Religiosa.
Por otra parte, entre 1959 y 1984 fue conductor de programas radiales sobre crítica de arte, cine y teatro y sobre cuestiones culturales.
Además, entre 1964 y 1966 fue secretario de Redacción de la revista Postas Argentinas, editada por la Secretaría de Estado de Comunicaciones y en los años 1981 y 1982, se desempeñó como subsecretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires.
Desde 1999, se desempeñó como profesor en varias universidades. Pertence a la Academia Nacional de Periodismo, a la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, a la Comisión Arquidiocesana de Cultura de la Arquidiócesis de Buenos Aires y a Pen Club Argentino.
Obtuvo varios premios, entre ellos, el Premio Santa Clara de Asís (1989), el premio Estrada, de la Arquidiócesis de Buenos Aires (1995) y el premio Educar Juntos 2002, otorgado por el Arzobispado de Buenos Aires.