Hoy comienzan en Singapur los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud y la Argentina competirá con 59 deportistas; historias de sacrificio de la nueva generación.
No tienen más de 18 años y lo demuestran en su forma de comportarse. Son vergonzosos y pícaros a la vez, y cuando tienen que hablar de sus objetivos o metas, acuden a la seriedad como un recurso pasajero. A un costado de la pista auxiliar de atletismo del Cenard, Belén Casetta (15 años, 400 metros con vallas), Braian Toledo (16, lanzamiento de jabalina), Federico Bruno (17, 3000 metros), Leandro Monge (16, salto en largo), Roberto Strelkov (17, natación), Damián Villalba (18, voleibol) y Fabián Maidana (18, boxeo), con mucha timidez, se animan a posar para las fotos. Son una muestra de los atletas que representarán a la Argentina en el próximo decenio. O quizás no. Poco importa ello ahora. Es que en estos primeros Juegos Olímpicos de la Juventud, que se llevarán a cabo desde el sábado, en Singapur, no son los resultados los que prevalecen, sino sumar experiencia, y sobre todo, crecer.
Todavía no están acostumbrados a las preguntas y los grabadores. Pero poco a poco se van soltando. Bruno es el primero en romper el hielo cuando LA NACION pregunta qué se siente representar al país en una competencia internacional: "Causa alegría, emoción, estar en un Juego Olímpico es muy importante. Muchos de nosotros vamos a adquirir una buena experiencia. En el caso de Braian (Toledo), él busca la medalla de oro". Enseguida, su amigo Braian, quien ostenta el récord mundial de menores en lanzamiento de jabalina, entre risas, lo corrige: "No, pará, qué decís, vamos a competir.Creo que tuve una buena preparación. Con mi entrenador Gustavo Osorio, en Formia, Italia [donde entrena la elite mundial del atletismo], nos fue bien, hicimos los deberes. Hay que ser fuerte de la cabeza y estar preparado. Representar a la Argentina es muy grande", reflexiona una de las máximas promesas del atletismo argentino.
Por su parte, Maidana, todavía con sueño por la siesta de la que acaba de despertarse, confiesa: "Estoy ansioso por representar a mi país. Creo que estoy bien, vamos a hacer lo posible para traer la medalla de oro", se anima a vaticinar el subcampeón mundial juvenil, en la categoría welter. También Casetta describe sus objetivos: "Hace poco empecé con los 400 metros con vallas, una prueba que me gusta mucho. Esta experiencia va a ser importante para mí, espero disfrutar la carrera".
Son adolescentes, pero en muchos sentidos llevan una vida adulta y rutinaria. Van a la escuela, entrenan, deben respetar regímenes de comida y muchos de ellos, a veces, practican lejos de su familia y amigos. "En mi caso, la natación es un deporte solitario. Hay que llevarlo y tomarlo como un trabajo. Cuando todos los amigos se juntan y salen, yo estoy entrenando y me tengo que quedar en casa, pero bueno, es lo que hay que hacer", dice Strelkov, que es de San Pedro, Jujuy.
Los chicos se imponen y buscan que su vida de deportistas ya no traiga los sacrificios que, para ellos, son innecesarios. Monge, cordobés, advierte sobre los peligros de estar lejos de casa: "Para mí habría que estar en nuestras ciudades, con nuestras familias. Acá estamos concentrados y se genera mucha presión. A la larga es contraproducente. Es preferible estar con amigos, salir a pasear, estar cerca de los familiares". Toledo reconoce cuán duro puede ser el camino para un atleta de alto rendimiento, aunque entiende que al final todo vale la pena: "Hay que tener un tercer tiempo. El atletismo también es muy duro y sacrificado, pero los resultados uno los disfruta; ese momento no te lo saca nadie y ahí es donde uno entiende que todo no es en vano". Pasaron los minutos y los chicos ya se aflojaron. Se interrumpen, uno termina la frase del otro. Son espontáneos y se divierten. La escuela ahora es el tema por tratar: "¿Qué es la escuela?", dice Bruno, con una sonrisa pícara, y al unísono, el resto del grupo dispara una carcajada. "Yo rindo libre porque muchas veces no me dan los tiempos y los viajes no nos permiten asistir. Es complicado, pero me gusta", cuenta Villalba, opuesto de la selección de voleibol, que está primera en el ranking mundial y será candidata a quedarse con la presea de oro en Singapur.
Falta, todavía falta. El camino de estos deportistas recién comienza. Ahora, el objetivo es otro. Desde su juventud, Toledo resalta, quizás, la forma más sana de sentir el deporte: "Siento que estoy jugando. Hago lo que me gusta. En este momento no siento presión, pero quizás cuando sea más grande sí".