Buscan que ciertos contenidos circulen más rápido por la Red
Algunas empresas ponen en cuestión la neutralidad de Internet a la hora de dar datos
Figurar o no figurar ya no es la cuestión, sino dónde y, sobre todo, en qué orden. Pero el espacio virtual podría admitir otro condicionante que aviva el debate alrededor del mundo: a qué velocidad.
Mientras que en la Argentina las empresas comienzan a incorporar Internet como una herramienta necesaria en su estrategia de comunicación, en países donde esa etapa ya ha quedado superada la discusión versa sobre la neutralidad de la Red. El diario español El País hizo una analogía que lo explica a la perfección: "¿Qué pensaría si, al abrir la canilla, el agua llegara antes a su vecino que a usted? ¿Y si pudiera pagar una cuota para ver antes los goles de un partido?". No se trata de la posibilidad de hacer negocios online , como en el caso del comercio electrónico, sino de la distribución de contenidos desde lo técnico. Este debate, que devuelve a los protagonistas a lo esencial, involucra a proveedores del servicio, generadores de contenidos, usuarios y hasta gobiernos. Es que pone en juego nada menos que el atributo democrático de la red de redes.
La semana pasada, un artículo de The New York Times avivó la llama. El relato decía que Google se disponía a firmar un acuerdo con la operadora de telecomunicaciones Verizon para privilegiar el acceso a sus contenidos. Pese a que fue desmentido por representantes del buscador, que se dijeron comprometidos con la apertura de la Red, el artículo fue un disparador de críticas.
Desde su nacimiento, Internet no discrimina en el traslado de datos; todos viajan en paquetes de bits a igual velocidad, independientemente de la capacidad de banda que tenga el receptor. Siguiendo la escena del matutino ibérico, equivaldría a tener un mayor caudal de agua, pero no haría que el chorro llegara antes que al resto.
A nivel de infraestructura, el clic del usuario activa una transmisión de información que resulta equitativa para cualquier tipo contenido. Allí es, casualmente, donde emerge un posible negocio que se disputan los buscadores con los proveedores de las conexiones. Lo que subyace, advierten los defensores de la neutralidad, es la concepción misma de la Web, que podría convertirse en un espacio de privilegios y exclusión.
Daniel Helft, gerente de Comunicación de Políticas Públicas de Google para América latina, ratifica a LA NACION que la publicación del diario estadounidense no tiene ningún grado de veracidad. "No existe ningún acuerdo comercial. Lo que hubo es un consenso para impulsar una legislación, por parte de los dos mayores jugadores del mercado norteamericano, que regule Internet y la mantenga abierta y neutral. El control estaría a cargo de la Comisión Federal de Comunicaciones [FCC, de EE.UU.]", amplía Helft.
Las salvedades en la propuesta tienen que ver con la optimización de la Red. "Los administradores podrían diferenciar los contenidos por categorías y no por compañía. Por ejemplo, que el video funcione por un carril distinto del mail", explica el ejecutivo de Google. El gigante y Verizon sugirieron que algunos juegos o contenidos relacionados con la salud puedan ser beneficiados con carriles de mayor velocidad, "a un precio diferencial", describe Helft, siempre que las autoridades norteamericanas lo aprueben.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, se manifestó en favor de la igualdad informática y la FCC sentó precedente al sancionar a una empresa que había impedido el acceso a algunos usuarios. En ese país, las presiones de las telefónicas se multiplican para que se habiliten estos negocios en los teléfonos inteligentes.
El primero en establecer una normativa al respecto fue Chile, que convirtió el acceso a Internet en un derecho. En julio pasado se sancionó allí una ley que incluye el principio de neutralidad e impide a los operadores intervenir en la velocidad de transmisión de datos. Lo que sucedía al otro lado de la Cordillera era que el servicio de algunas prestadoras estaba colapsado y con frecuencia cortaban o reducían la velocidad simulando fallas eventuales. La exitosa campaña tuvo un lema: "Todos los bits fueron creados iguales".
Si bien un país latinoamericano dio el primer paso, el Viejo Continente es uno de los escenarios donde crece la disputa. Allí se escuchó la idea de las proveedoras de encasillar a los usuarios en categorías con distintos privilegios, defendida con el argumento de "adaptar" el servicio. Las inquietudes sobre la neutralidad obligaron a tomar parte a la Comisión Europea, que abrió una consulta popular hasta fines de septiembre.
Entre los países de la Unión Europea, Finlandia dio un paso unilateral y avanzó en la legislación en contra del control de la Web desde sus hilos: declaró la banda ancha un derecho humano. La postura no es común: lo opuesto fue ratificado por el gobierno francés de Nicolas Sarkozy, que negó que el acceso a Internet fuera un derecho fundamental.