El músico habla del disco en el que adaptó sus hits en clave sinfónica y de la obra que presenta en Italia, inspirada en las cartas de Schumann a su mujer
ROMA ( Corriere della Sera ).- El aniversario de Schumann quedó eclipsado por el de Chopin (estamos a 200 años del nacimiento de ambos). Y es Sting, una estrella de la música pop y un outsider en materia de música clásica, quien se ha propuesto equilibrar la balanza.
El título del espectáculo que rinde homenaje a Schumann, Twin Spirits (Espíritus gemelos), podría aplicarse también al vínculo entre Sting y su esposa, Trudie Styler, que comparten la vida desde hace 29 años. Es un homenaje que recorre distintas ciudades italianas, al que se sumarán con aportes musicales el violinista Joshua Bell y la chelista Nina Kotova, y que la propia Trudie definió como "una historia de amor única y tormentosa, aunque no sé si podríamos identificarnos con ella". Es el vínculo entre Robert Schumann y su esposa Clara Wieck, también compositora, pero sobre todo, pianista.
" Twin Spirits está concebido íntegramente a partir de la correspondencia entre Robert y Clara. Si bien los sentimientos de ambos forman parte de la verdad del matrimonio que compartieron, la obra trata de unir esas cartas dando vida a una narración que creemos coherente. Es el respaldo dramático a una pasión que irradia la música de ambos", explica Sting, cada vez más cercano a la música clásica: después de ponerles voz a las canciones de un autor del Renacimiento como John Dowland y de adaptar en clave sinfónica algunos de sus hits en el álbum Symphonicities , ahora recorre Italia presentando Twin Spirits .
-Schumann escribió gemas pianísticas en miniatura, amores que se queman y que renacen en pequeñas células temáticas. ¿Podríamos imaginarlo como un equivalente en su tiempo de los cantautores contemporáneos?
-Sí, por supuesto. Schumann nos dejó canciones maravillosas, al igual que Clara. Creo que nuestro espectáculo trata de hacer un retrato equilibrado del talento de ambos.
-En la madurez, estrellas del pop y el rock como Paul McCartney se acercan a la música clásica. ¿Se trata de un normal y legítimo camino de crecimiento artístico o la certeza de que a cierta edad hay artistas que sienten muy estrecho el límite de la canción que cuenta una historia en sólo tres minutos?
-Me parece muy extraña la gente que no reconoce la existencia de un lenguaje común a todas las formas musicales. Cuando un músico logra desarrollar un sentido de la armonía, un ritmo coherente y una estructura, lo que encuentra es una suma de mundos y caminos abiertos. El proceso creativo de un artista que lleva adelante su carrera sobre la base de la disciplina, la curiosidad y la pasión es único. Yo no me considero un músico clásico o de jazz. Lo importante es mantener el diálogo entre todas las expresiones y géneros.
-¿Alguna vez pensó en escribir una ópera?
-La palabra "ópera" está cargada de significado cultural. Si alguna vez decidiera escribir música de una forma más larga, seguramente no lo caracterizaría o definiría como una ópera.
-¿Existe el riesgo de que sus canciones pierdan algo del espíritu original con los nuevos arreglos orquestales de Symphonicities ?
-En el tratamiento de cualquier canción pop, uno de los peligros que enfrentamos es la pérdida de la espontaneidad. Yo no podría decidir en el momento agregar un coro o improvisar sobre una clave diferente. Una orquesta siempre tiene sus exigencias, porque está habituada al uso de la partitura. A pesar de todo, gracias a la rica textura que tienen las canciones, podemos desarrollarlas de múltiples maneras, poniendo en juego el significado de cada una de ellas siempre de un modo sutil. Algunos de esos temas los escribí hace 30 años y uno de mis objetivos es conservar en ellas la riqueza y la energía, como si las hubiese escrito ayer. En este sentido, lo que permite la orquesta es hacer todo mucho más fácil.
-El uso de los arcos en la música pop suele convertirse en una trampa melosa.
-Es cierto. Ese recurso suele usarse de un modo bastante cómodo, con los violines confinados a sonar detrás de una balada muy pomposa. Me aburren esas cosas. Yo trato de utilizar los arcos rítmicamente con la idea de quitarles ese lugar casi decorativo.
-¿Cuál es el compositor que está más cerca de su corazón?
-En este momento, diría que es Ärvo Part. Pero me pasé toda la vida estudiando la música de Bach.