Tejen estrategias para frenar el control K en el Congreso
Legisladores en funciones y electos detallaron a LANACION.com sus estrategias para imponer sus posturas en las cámaras, monopolizado por el oficialismo
Jamás darse por vencido. Y menos, antes de tiempo. Esa podría ser la premisa para sintetizar el ánimo de los diputados y senadores de la oposición, tanto en funciones como elegidos el domingo pasado, que a partir del 10 de diciembre trabajarán en un Congreso dominado por el oficialismo por donde se lo mire.
Consultados por LANACION.com, varios legisladores esbozaron las estrategias con las que piensan hacer frente a este panorama, en medio de fuertes críticas al Gobierno.
Coincidieron, en principio, en cuestionar los métodos por los que el oficialismo no sólo mantuvo sino que aumentó la mayoría que tenía en ambas cámaras. Pero mostraron matices a la hora de plantear acciones concretas para "frenar" al oficialismo.
El radicalismo no dejará pasar el tiempo. El Comité Nacional del partido reunirá esta tarde a los legisladores que aún cumplen mandato y a los nuevos para definir los pasos a seguir.
Pelea de cartel. El diputado jujeño Miguel Angel Giubergia es uno de los que viajó esta mañana desde su provincia para participar del encuentro. En una primera señal de que los acuerdos no serán nada fáciles, pareció más preocupado en dejar claro que la primera minoría en el Congreso seguirá siendo la UCR, que su partido no será desbancado por la Coalición Cívica, pese a la buena elección que hizo Elisa Carrió.
"La UCR sigue siendo la segunda fuerza, más allá de que algunos quieran adjudicarse ese lugar. Se creen investidos por la magia, aunque no sabemos en base a qué números. Van a intentar hacer un interbloque, algún tipo de rejuntado. Creen que saben del tema, pero, de todas maneras, seguiremos representando a la primera minoría", disparó Giubergia en obvia alusión a los diputados y senadores de la CC que ocuparán bancas.
Más allá de el embate contra el frente de Carrió, el diputado avanzó sobre los planes concretos de la UCR para hacer frente a la hegemonía del kirchnerismo. "Cuando se traten temas en los que estemos a favor los vamos a apoyar y en los que discrepemos vamos a seguir cuestionando, sobre todo, cuando sean cuestiones institucionales", diferenció.
A la caza de arrepentidos. En este contexto, Giubergia intentó minimizar el golpe que sufrió su partido en las elecciones a nivel legislativo. "Con los números en limpio no es mucha la reducción [de legisladores]. Lo importante es trabajar para que el Congreso recupere su lugar", evaluó.
Además, se esperanzó con la posibilidad de que muchos radicales que desembarcarán en el Congreso de la mano del kirchnerismo terminen "arrepintiéndose". "Existe la posibilidad de que los radicales llamados K terminen votando con el bloque. Espero que los radicales terminen defendiendo los principios del partido", se ilusionó.
Vacas flacas. Un panorama similar, aunque con argumentos diametralmente opuestos trazó el diputado Claudio Lozano, que renovó su manato y retendrá su banca por Pampa Sur hasta 2011. El legislador, que compartió boleta con el candidato a presidente más votado de la izquierda, Pino Solanas, alertó que la bonanza de la que gozó el gobierno de Néstor Kirchner difícilmente se extienda a la gestión de su mujer, por lo que puso en duda que la hegemonía parlamentaria tenga la efectividad que tuvo hasta hoy.
"No creo que esta foto institucional se mantenga inalterada. Se viene una etapa mucho más compleja con mayores demandas sociales y el oficialismo va a tener menor capacidad para derramar beneficios. Al Gobierno de Cristina Kirchner le va a costar mantener el crecimiento y va a tener que moderar demandas y ajustar el gasto público", avizoró Lozano.
Para el diputado, este escenario impactará de lleno en el Congreso. "No creo que el oficialismo se mantenga como está en el Parlamento. Es posible que algunos "nuevos K" terminen dándose vuelta y que otros que se sumaron confiados al proyecto de Kirchner lo abandonen decepcionados", advirtió.
Billetera virtuosa. El panorama trazado por Lozano se completa con lo que, según él, podría pasar con los justicialistas puros. "Esos legisladores no están con Kirchner por fidelidad política, sino por las virtudes de la billetera y por la contundencia del resultado electoral. El detalle no menor es que ni la billetera va a ser tan frondoza ni la voluntad popular va a mantenerse intacta", alertó.
"La foto institucional de hoy es absolutamente frágil y vamos a vivir cuatro años de mucho debate. En este contexto, vamos a trabajar para configurar una fuerza de oposición", concluyó Lozano.
Mano a mano. Para María Eugenia Estenssoro, uno de los dos senadores que la Coalición Cívica sentará en el Congreso, la clave está en el diálogo "persona a persona".
"La mejor estrategia es hablar de persona a persona. Las banderas políticas nos pueden separar pero cuando uno se acerca directamente a otro es posible encontrar puntos en común", afirmó.
"Hay que identificar a las personas más proclives a dialogar, encontrar puntos en común, porque el diálogo es mucho más factible y productivo que la barricada política", añadió.
Estenssoro prefiere esperar antes de planear estrategias. "Hay que ver si lo que el Gobierno quiere es efectivamente una nueva etapa institucional. Si bien [el oficialismo] tiene mayoría en ambas cámaras, la realidad es que al Gobierno lo votaron cuatro de cada diez electores y a la Coalición Cívica dos de cada diez. Acá cada uno tiene un pedazo de la hegemonía", delineó.
"Somos conscientes de que el mapa político, tanto en las provincias como en el Parlamento, es desalentador. Pero vamos a esperar. Confiamos en que no se licue esta posibilidad de empezar a trabajar para el mediano y e largo plazo", concluyó.
Interbloque. Desde el socialismo, el ministro de Gestión Pública y Descentralización porteño y diputado electo por la Coalición Cívica, el socialista Roy Cortina también optó por la cautela. Advirtió que "recién pasaron 72 horas desde la elección" y que la CC "no definió nada orgánicamente" respecto de su funcionamiento en el Congreso.
De todas maneras, dijo que "ya es un hecho que los legisladores electos por la fuerza de Carrió formarán un interbloque con el socialismo.
La lucha por el podio. Como si hubiera escuchado a Giubergia, contraatacó: "Tenemos que discutir cómo nos vamos a organizar porque somos la primera minoría. Claramente somos la primera minoría, superamos al UCR", aseguró.
Pese a la evidente rispidez que ya asoma con el radicalismo, para Cortina, el eje del asunto es otro.
"Acá el problema no es ni la minoría ni la mayoría, que es algo que ocurre en cualquier sistema como el nuestro. Nuestra preocupación es que el Congreso funcione como corresponde, que haya sesiones todas las semanas y que la minoría pueda expresar sus posturas siempre", enumeró.
El mismo razonamiento aplicó al hecho de que el oficialismo logró el número necesario para tener quórum propio en ambas cámaras. "El quórum es resultado de la elección y no podemos hacer nada contra la voluntad popular. Lo importante es hacer que el Congreso funcione", insistió.
En este punto, asignó un rol fundamental a los medios de comunicación. "Tenemos que poder trazar posturas claras sobre todos los temas y hacerlas conocer a través de los medios. Además, tenemos que apuntar a incorporar a ONGs y otras organizaciones sociales para que lo que pasa en el Congreso trascienda las cuatro paredes. Es la única manera de generar resultados", consideró el socialista.