Debutaron la Camerata Argentina y la Orquesta del Río de la Plata; se agotaron las entradas para las finales de baile
Las primeras jornadas del festival y mundial de tango que realiza hasta fin de mes el gobierno de la ciudad ofrecieron la postal del renovado interés del público (que ayer agotó tras largas filas que llegaron a las cuatro cuadras las quince mil entradas para ver las semifinales y finales de baile) y el debut de dos singulares agrupaciones; por un lado, la Camerata Argentina; por otro, la Orquesta Típica el Río de la Plata, integrada por músicos argentinos y uruguayos.
El sábado debutó en Punto de Encuentro, el escenario principal del festival, la camerata que dirige el violinista Pablo Agri y que es resultado de su actividad docente. El proyecto permite que músicos jóvenes compartan filas con experimentados profesionales. En ese buen concierto que ha tenido en el festival contó con la participación, hacia el final de la actuación, del compositor y arreglador Juan Carlos Cuacci y de la cantante Susana Rinaldi, que aportó tangos conocidos y otros no tanto, al repertorio de la agrupación. Todos fueron muy aplaudidos por el público. Pero hay otra particularidad de este proyecto, que excede a su presentación dentro del festival: es un conjunto de arcos que maneja el lenguaje musical del tango; lo conoce, lo entiende. En general, este tipo de formaciones se dedica a la música antigua, clásica y contemporánea; sólo excepcionalmente aborda el repertorio popular. Y ésa es la ventaja de la Camerata Argentina. No hubo obras folklóricas por el contexto en el que se presentó, pero se puede decir que el programa de música ciudadana sonó plenamente tanguero y sin pretensiones de emular a una orquesta típica. Una formación de casi una docena y media de arcos (más un piano) tiene una morfología propia desde donde plantarse. Por eso hay que alentar el trabajo desde su propio carácter. Y más allá de que incluya en su repertorio una buena cantidad de clásicos, se le puede demandar (tiene las condiciones profesionales para hacerlo) músicas nuevas, incluso algunas que estén creadas a partir de esa concepción camarística. Sería un gran aporte para el tango.
Con todas las de la ley
En cambio, la Orquesta del Río de la Plata es una típica con todas las de la ley. Tiene en sus filas a músicos de las dos orillas y fue creada para recordar que ha sido en las dos orillas desde donde se candidateó al tango como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El plus fue, en este caso, un repertorio que estuvo integrado por tangos nuevos y por canciones que fueron versionadas como tangos, con la participación de cantantes argentinos y uruguayos: Noelia Moncada, Gabriela Morgare, Tabaré Leyton, Pablo "Pinocho" Routín y Guillermo Fernández, que fue quién más jugó de local por los aplausos del público.
En su presentación en sociedad (tendrá un bis próximamente en Montevideo), sonó ajustadísima con la dirección de Andrés Linetzsky, aunque sin mayores atrevimientos en los arreglos musicales. Al parecer, el eje era un repertorio que apuntaba a la variedad tanto por el contenido de las letras como por las influencias que se notaron en las composiciones (hubo gestos de los años 40 y 50, de los 60 y 70, de Piazzolla, de Pugliese, de Rovira y hasta una pequeña dosis darienzana). De una segunda lectura, se puede entender que, a pesar de la variedad -hubo letras de poetas, murguistas, cantautores y partituras de tangueros dedicados a las obras instrumentales-, se notó la falta de novedad en la composición musical actual.
Al margen: un dato para tener en cuenta. El Punto de Encuentro de este festival no es el mismo que el de ediciones anteriores. El espacio para escuchar conciertos dispuesto en el actual edificio, de Bartolomé Mitre 575, es mucho menor. Por ese motivo, en las actuaciones que tienen mayor demanda de público hay que llegar con más de media hora de antelación para conseguir una ubicación que permita ver y escuchar.