A Cristina no la acompañan los resultados del Fútbol para todos
Un año atrás Cristina Kirchner anunció la estatización de las transmisiones televisivas del fútbol local. La AFA triplicaría los ingresos, gracias a que el erario público pagaría justamente tres veces más que la operadora privada que tuvo hasta entonces el negocio.
Cristina Kirchner insistió en que el Estado haría un buen negocio, que terminaría por recaudar más que 600 millones de pesos por año, vendiendo publicidad y derechos de transmisión. La ganancia se repartiría mitad para la AFA, a la que tal vez el triple de lo que estaba recibiendo le habría parecido poco. La otra mitad financiaría el deporte olímpico.
Pero el deporte olímpico terminó financiado por un impuesto del uno por ciento sobre la telefonía celular. La publicidad para el Fútbol para todos no llegó más que en cuentagotas y luego el Gobierno rechazó la publicidad privada y eligió colocar publicidad oficial, de decidido tono de campaña electoral.
La semana última el propio jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, usó sus superpoderes presupuestarios para sacar del Fútbol para todos los ilusorios ingresos por poco más de 400 millones de pesos en concepto de derechos.
Fernández también aprovechó los superpoderes para hacerse de la mitad de esos fondos de otra fuente, de modo que el recorte no resultara completo. La fuente no es otra que el Tesoro Nacional. Es decir, el dinero de todos.
El gran ganador de este cambio de mecanismo que el Gobierno anunció pomposamente no es otro que el presidente de la AFA, Julio Grondona, que consiguió lo que quería. Que era más dinero para los clubes. Empezó pidiendo que el fútbol por TV por cable lo pagaran no sólo los que tenían pago el servicio para ver la transmisión codificada de partidos, sino todos los abonados.
Logró un aumento mayor, claro que ahora los que pagan son todos los argentinos que pagan impuestos. Y hay que recordar que el impuesto que más recauda en el país es el IVA, un tributo regresivo que alcanza a los pobres, a los jubilados, porque grava, por ejemplo, los alimentos.
Si se tratara de directores técnicos, se diría que Grondona hizo una gran campaña, mientras que a Cristina Kirchner no la acompañan los resultados.