El productor de la década pasada presenta Broken Bells, su nuevo proyecto.
Como diria Britney Spears, Danger Mouse lo hizo de nuevo: el debut de su grupo Broken Bells (que comparte con James Mercer, de The Shins) va camino a transformarse en uno de los discos de este 2010, uno de esos que no faltarán en las listas de fin de año (cinco estrellas según Will Hermes: "Clásico"). Pero para quienes el seudónimo de Brian Burton no les dice nada, bien vale la pena hacer un repaso de su carrera y una enumeración de sus trabajos y logros para que quede claro que su figura puede ser comparada tanto con la de Brian Eno como con la de Steve Albini o la de Timbaland, por citar músicos productores con un sonido reconocible a la legua, y con un nombre propio marcado a fuego. En 2004, se hizo conocido con su Grey Album, ese mash-up que combinó las letras del Black Album de Jay-Z con las músicas del Album Blanco de los Beatles. Luego, el primer encuentro con Damon Albarn para la producción de Demon Days de Gorillaz. Y, enseguida, su unión con el rapero Cee-Lo para formar Gnarls Barkley y parir "Crazy" (el mejor tema de la década 00 según Rolling Stone), incluido en St. Elsewhere. A partir de ahí, Danger Mouse ha conocido la cima. Y está claro que ha encontrado la manera de no caer y seguir brillando, tanto detrás de la consola (The Rapture y su grandioso Pieces of the People We Love, The Black Keys, Modern Guilt de Beck) como con más encuentros con Albarn (The Good, the Bad and the Queen), otro CD de Gnarls Barkley (The Odd Couple), o con una polémica online por su cooperación con Mark Linkous de Sparklehorse en Dark Night of the Soul (el motivo: la numerosa cantidad de feats, de Julian Casablancas, Frank Black, Iggy Pop, Suzanne Vega, los Flaming Lips y Mercer entre muchos otros). En este caso, por la falta de permisos no pudieron editar de manera física el disco, de modo que publicaron ¡un libro de fotos del cineasta David Lynch! con un disco virgen y la leyenda: "Por razones legales, este CDR no contiene música. Usalo como quieras".
Pero ahora lo importante es hablar de Broken Bells. Un proyecto que nació casi de casualidad, y que es una puesta al día de un sonido folk-pop psicodélico que es tanto orgánico como de laboratorio, y que tiene como antecedente inmediato a otro dúo: el de Brian Eno y David Byrne, con su injustamente subestimado Everything That Happens Will Happen Today (2009). Discos a los que el calificativo "contemporáneo" les sienta de mil maravillas y cuyas influencias retro no se trasladan al producto final. Un teléfono en Los Angeles, otro en Buenos Aires, y la amena charla con Danger Mouse es lo que sigue a continuación.
Leí que tanto vos como James Mercer estuvieron escuchando durante la grabación de Broken Bells psicodelia estadounidense de los 60, como Love. ¿Pensás que hay una conexión entre esa música y el disco que grabaron?
En realidad, escuchamos música de todo tipo, pero de unos diez años a la fecha tengo predilección por ese género. Me gusta ese estilo pegajoso y melódico, y creo que la buena música pop tiene que ir por ese camino.
Según vos, ¿cuáles son las principales diferencias entre producir un disco ajeno y ser parte activa de un grupo?
Por empezar, en ambos casos soy yo haciendo música; por un lado, más involucrado (como parte de un grupo) y, por el otro, más del lado de afuera (como productor), pero siempre con el mismo compromiso. Claro está que en mis grupos me encargo de la composición y, cuando soy productor, no, pero suelo tocar, y el nivel de creación también es distinto. Siempre puedo dar mi aporte para que el resultado sea el mejor.
Sos conocido por ser un hombre de estudio de grabación. Más allá de lo sabido, ¿cuál es según vos la diferencia entre las grabaciones y los shows en vivo en la forma de sentir la música?
Ahora estoy tocando bastante con Broken Bells, quizá para sacarme de encima el rótulo de "hombre de estudio". Pero son dos procesos distintos: en un caso estoy creando música y, en el otro, interpretando mi creación. Y hay casos, como los mash-ups, en los que el disfrute es sólo crear, ya que es un género que no tiene sentido hacerlo en vivo.
A la hora de escuchar un disco, ¿qué formato preferís?
Depende del lugar en que esté. Si voy manejando, me gustan los compacts. Si estoy de viaje, uso mi iPod. Y si estoy en mi casa, no hay nada mejor que escuchar música en vinilo.
¿Y qué clase de música nueva te interesa?
A decir verdad, me interesa lo viejo, no ando detrás de la novedad. Pero sí te puedo decir que me encantaron los discos nuevos de MGMT y The Morning Benders.
De todos los discos en que estuviste involucrado, ¿cuál es el que te parece más importante y por qué?
Sin duda, éste de Broken Bells. Me gusta la forma en la que salió el proyecto de componer con James [Mercer] y el resultado final. Además, tiene que ver con eso que hablábamos antes: acá fui parte de todo el proceso de creación e interpretación, y eso me puso muy feliz.
¿Qué te pasa cuando escuchás "Crazy", después de que haya sido elegida la canción más importante de la década?
Me gusta que una canción mía haya soportado así el paso de los años. Igual, hoy creo que es un tema que le pertenece más a la gente que a Gnarls Barkley.