ESTA EN: Made in Argentine > Notas de interés > La santa del basural
 





Búsqueda personalizada

La santa del basural

Hoy, en el Día de la Solidaridad, se cumplen cien años del nacimiento de la Madre Teresa

La santa del basuralUn sari blanco con bordes azules, una cruz abrochada sobre el hombro izquierdo y un par de sandalias que había encontrado en la basura y que le duraron muchos años -según lo contó ella misma- fueron las pertenencias y el sello externo de la Madre Teresa de Calcuta, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 100 años y en cuya memoria se celebra el Día Nacional de la Solidaridad.

"Nosotras estamos siempre listas para responder ?presente´. Y esto no es difícil cuando no se tiene gran cosa de equipaje: una colchoneta tan delgada que se lleva bajo el brazo, dos saris, un par de sandalias y un pedazo de jabón. A esto se reduce nuestro ajuar", manifestó en una de sus conferencias la Madre Teresa. Para ella, la pobreza fue libertad, estar desapegada de lo material y, por lo tanto, estar disponible para los demás. Citaba a menudo las palabras de Sócrates: "¡Cuántas cosas no necesito! Qué libre me siento sin ellas!"

De su larga vida (26 de agosto de 1910-5 de septiembre de 1997) se sabe que nació en Skopje, capital de la Albania de entonces, en los Balcanes; que era la menor de tres hermanos y que su nombre era Gonxha (en latín sería Agnes y en castellano, Inés). Sus padres fueron Nicollë Bojaxhiu y Drana Bernai. Quedó huérfana de padre a los ocho años y la estrechez económica signó su vida desde pequeña. Desde chica también sintió devoción por la Virgen de Letnice (Montenegro), el llamado de Cristo y la necesidad de servicio. A los 18 dejó su país natal, viajó a la India y entró en el Instituto de las Hermanas de Loreto (o Damas Irlandesas) de Calcuta, donde recibió el nombre de María Teresa por Santa Teresa de Lisieux. Calcuta era, según Nehru, "la ciudad-pesadilla" de la India.

Allí enseñó historia y geografía en la Escuela para Mujeres St. Mary, hasta transformarse en directora del centro. Pero recién en 1946, cuando viajaba en un vagón de tren de tercera clase atestado de indios para hacer un retiro en Darjeeling, al pie de los Himalayas, recibió el mensaje de Cristo como una revelación, "Ven y sé mi luz", pidiéndole que "irradiase a las almas su amor" y que fundase una congregación para servir a los más pobres entre los pobres. El 17 de agosto de 1949 la Madre Teresa se puso por vez primera el sari blanco con orlas azules. Así nacieron las Misioneras de la Caridad, que fueron reconocidas oficialmente en 1950.

Con el tiempo se abrieron casas para la congregación no sólo en la India, sino en todo el mundo (más de 700) y hasta en países comunistas como Cuba, Nicaragua y la entonces Unión Soviética .Tuvo varios premios, entre ellos el Padmshri en la India, en 1962, y el Nobel de la Paz en 1979, a cuya cena de gala se negó a asistir, por contrariar su estilo de vida.

Atender amorosamente a los más pobres, a los más enfermos, a los moribundos, a los niños y ancianos de la calle, a los huérfanos, a los expulsados de todas partes (hasta de los hospitales) fue su manera de ver a Cristo en cada persona. "El primer trabajo que hacemos es lavar las caras y los cuerpos -dijo-. La mayoría no sabe lo que es el jabón, les da alegría la espuma?Si las hermanas llegasen a no ver en esos despojos cadavéricos el rostro de Cristo, este trabajo se les haría imposible."

Esto era para ella "el amor en acción". En los años 90 ya habían recogido en las calles de Calcuta más de 54.000 desamparados. Con el tiempo, llegarían a 150.000.

La Madre Teresa decía que tenía cura para la tuberculosis y para la lepra, pero no para el hombre que sufría de soledad, para el que se sentía rechazado y no amado. En su libro sobre la Madre, Profeta de la Paz , el sacerdote español Pedro Arribas Sánchez (quien era su amigo y la llamaba "la santa del basural") cuenta la respuesta que Teresa le da a una persona que quería viajar a la India para ir a ayudarla en su congregación: "Yo te aconsejo que no malgastes tu dinero y que el importe del boleto lo dediques a los pobres de tu país. Porque es fácil amar a la gente que vive lejos, pero no es tan fácil amar a aquellos que viven a nuestro lado".

Dominique Lapierre, el autor francés de La ciudad de la alegría , escribió: "¿Quién no recuerda esas imágenes admirables de la Madre Teresa con un niño en brazos, en la misma línea de fuego de Beirut, entre el silencio de las ametralladoras que ante ella se habían bloqueado imprevistamente? Cada vez que aparecía, traía consigo la esperanza".

Donde había un desastre, inundaciones, guerras, devastación, la Madre Teresa aparecía. Durante su beatificación, el papa Juan Pablo II expresó: "Toda la existencia de la madre Teresa fue un himno a la vida. Sus encuentros diarios con la muerte, con la lepra, con el sida y con todo tipo de sufrimiento humano la hicieron testigo convincente del evangelio de la vida". También el Dalai Lama la apreciaba mucho: "La Madre Teresa fue un ejemplo viviente de la capacidad humana para generar un amor infinito", dijo.

La Madre Teresa sintió una gran atracción por América latina, al que llamó "el continente de la esperanza". Visitó dos veces la Argentina, donde actualmente hay varias casas de las Misioneras de la Caridad (en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe y Córdoba).

El monje y maestro budista -argentino de padres japoneses- Gustavo Javier Aoki nos daba hace poco una reflexión sobre la Madre. En el año 1992 se encontraba peregrinando por los ocho lugares sagrados del budismo en la India y se detuvo en Calcuta. Sabiendo que todos los días se podía hallar a la Madre Teresa en la misa de la orden de las Misioneras de la Caridad, la fue a visitar. En el templo había muchos jóvenes occidentales deseosos de ver a una santa. "Yo, por mi parte, quería ver quién era -recuerda-. Al aparecer, se produjo un rumor entre los jóvenes. Mi primera impresión fue la de una buena abuelita cansada. Pero al terminar la misa, el cambio en ella fue sorprendente. Era una mujer llena de energía, que irradiaba luz. La misa, la comunión con Dios, la habían llenado de gracia. La entrega que realizaba hacía de ella un instrumento de Dios. Un medio de la gracia divina, libre de ego."

Carmen Venerandi, una persona dedicada al servicio (más allá de sus estudios de medicina y filosofía), conoció a la Madre Teresa en Zárate, en su segunda visita a nuestro país. Durmió en el mismo cuarto de ella, compartido entre unas ocho mujeres, en la precaria casa que la congregación tenía allí frente al río. En ese entonces la Madre Teresa tendría más de 60 años. "Fue una de esas personas difíciles de olvidar, sobre todo por su mirada -cuenta-. Era muy pequeña, pero muy fuerte, un verdadero tanque, habiendo hecho lo que hizo en un país como la India, siendo mujer y católica. Tenía una de esas miradas que transforman, inducen a la reflexión, una mirada tras la cual una se pregunta ¿quién soy yo? Conocerla marcaba un antes y un después. Parecía una viejita buena, pero era férrea, estricta y no hacía concesiones, sin perder por eso su aspecto femenino y maternal. Cuando entraba en un recinto generaba un gran silencio. Luego, algarabía. Los niños la adoraban. Como todas las demás hermanas, se levantaba a las 4.30 de la mañana, oraba, iba a misa, luego desayunaba y después se dedicaba al trabajo. Todas se acostaban a las 22, salvo la Madre que debía hacer cuentas y ocuparse de la correspondencia. Dormía sólo cuatro horas."

Facundo Cabral la conoció en la India. "Pregunté a la Madre Teresa en Calcuta: ¿cuándo descansa? Y me dijo: ?Descanso en el amor´. Le dije: ?Nunca la escuché hablar de política´, y me dijo: ?Yo no puedo darme el lujo de la política, una sola vez me detuve cinco minutos a escuchar a un político y en esos cinco minutos se me murió un viejito en Calcuta´." Y sigue Cabral: "Cada vez que yo entraba a la casa de la Madre Teresa sentía que Dios recién había salido. Una señora, impresionada por verla bañar a un leproso, le dijo: ?Yo no bañaría a un leproso ni por un millón de dólares´. A lo que Teresa contestó: ?Yo tampoco, porque a un leproso sólo se lo puede bañar por amor´".

Al entrar en una capilla de las Hermanas de la Madre Teresa, uno encuentra, sobre la pared de atrás del altar, la frase de Cristo, que es emblema de la congregación: I thirst . (Tengo sed). Ese fue el móvil primordial que llevó a la Madre al servicio del más pobre, enfermo y desamparado, para "apagar así la sed de Jesús en la Cruz".

En un video realizado por dos de sus amigas, Anne y Jeannette Petrie, la Madre Teresa expresa: "Calcuta está en todas partes si tienes ojos para ver". Para nosotros, hoy, en la Argentina, esta frase adquiere una resonancia particular. ¿Tenemos ojos para ver nuestra propia Calcuta?

Por supuesto, nunca faltaron los detractores de esta santa mujer, quienes le reprocharon no haber construido hospitales con las donaciones que recibía en vez de multiplicar las sedes de su congregación en el mundo.

Le pedían que fuera una revolucionaria, pero ella no tenía ideología, sino fe. Su batalla, según lo explicó, era otra. Ella era una religiosa con una enorme sensibilidad social, que dedicó su vida a servir a los pobres y a vivir exactamente igual que ellos, en la pobreza más absoluta.

Le criticaron no haber atacado la raíz de la injusticia social del mundo, poner simplemente "analgésicos contra las dentelladas de un capitalismo feroz". Ella respondió con aquella famosa frase: "Nuestra obra es solamente una pequeña gota en el océano. Pero si no existiéramos, el océano tendría una gota menos". También aclaró: "Yo empecé recogiendo a una sola persona?Una vida salvada, una persona rescatada de la muerte es una victoria muy importante. (?)Yo he sido llamada para ayudar a los individuos, para amar a cada persona, no a cambiar las estructuras. (?) Para combatir el flagelo del hambre, de la violencia, de la soledad, de poco valen bellos discursos, las soluciones idealistas, los programas a corto o a largo plazo elaborados en las oficinas burocráticas. La solución hay que buscarla por la línea del compromiso personal y de la acción inmediata. La indiferencia y el egoísmo de nuestros contemporáneos seguirán agravando el calvario de los inocentes".

La Madre Teresa creía profundamente que lo que había que hacer era cambiar al ser humano, su transformación interior ("El sufrimiento de unos es atribuible a la avaricia de otros"). Esto nos recuerda también aquel pensamiento de Gandhi, quien afirmaba que lo que le falta a uno le sobra a otro.

Ver a Cristo en cada enfermo, en cada moribundo, en cada desahuciado y en cada persona coincide también con la visión hinduista de creer que Dios no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros mismos. A esa chispa divina que habita en nuestro interior, y que algunos llaman "alma", la Madre Teresa le dedicó su vida con una fogata de altruismo y de compasión.

Alina Diaconu
Para LA NACION

La autora es escritora. Avatar y Ensayo general son sus libros más recientes.

Jueves 26 de agosto de 2010

Fuente

Links de Interés:
Argentine Opportunities
Portal del Barrio de Palermo
Pasarelas
Multieventos
Portal de diseño y decoración
Make Up
Directorio Inmobiliario
Tango Camile
Buenos Aires y Tango
Buenos Aires Temporary Rent
Made in Argentina el Portal de Argentina

PUBLICIDAD


Colores Calidos









Travel Destination Guide


AA & MP Asociados - Jubilaciones

Argentina Opportunities - Palermo Opportunities - Multieventos - Pasarelas







Links: Buenos Aires Gay - Colores Calidos - Made in Argentina - Multieventos - Portal del Barrio de Palermo - Pasarelas - Buenos Aires y Tango - Tango Camile - Argentina Opportunities - Florida Hotels - Sitges Hotels - New York Hotels - USA Hotels - Las Vegas Hotels - Ibiza Hotels - Travel Destination Guide - Online Shopping - Directorio Inmobiliario - Makeup - Official Gays - San Telmo Gay - Gay San Telmo - Alquileres Temporarios en Buenos Aires - Buenos Gays Aires - Colores Calidos Noticias - Travel Destination News

Búsqueda personalizada

Save on hotels with HotelsCombined.com

Web Hosting