El drama de los inmigrantes ilegales en EE.UU., otra gran deuda de Obama
La polémica ley de Arizona amenaza con desatar una guerra contra los indocumentados, a quienes el mandatario prometió sacar de "las sombras"; imágenes de una realidad
Recrear su eslogan de campaña con promesas cumplidas es, sin dudas, el deseo de cualquier presidente. Sin embargo, tanto Barack Obama como su resonante lema de campaña "Yes, we can" ("Sí, podemos"), parecen haber encontrado un durísimo escollo en los inmigrantes de Estados Unidos.
El mismo hombre que prometió durante su campaña sacar de "la sombra" a los millones de inmigrantes ilegales que viven en ese país y analizar la ley que regula su situación, hoy enfrenta una frenética y encendida batalla por la controvertida norma aprobada en Arizona, estado fronterizo con México, que desató en los últimos meses un debate racial.
La normativa SB-1070, como es denominada técnicamente, autoriza a los agentes de policía a cuestionar el estatus migratorio de cualquier persona que sospechen se encuentre de manera ilegal en ese estado, como así también convierte en un delito solicitar empleo en las calles.
La polémica ley, aprobada el 23 de abril pasado, autoriza a la policía a detener, sin importar que se cometa delito o infracción alguna, a cualquier persona en caso de que exista una "duda razonable" sobre su estancia legal en el país. Además, los inmigrantes que no puedan proporcionar papeles migratorios válidos podrán ser encarcelados hasta por seis meses y obligados a pagar una multa de 2500 dólares.
Desde su entrada en vigor, sus principales impulsores, la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, y el alguacil Joe Arpaio, el sheriff que se hizo famoso al definirse como el poseedor del mayor récord en la persecución de inmigrantes indocumentados, emprendieron una encarnizada pelea con el gobierno de Estados Unidos por mantener vigente la normativa, que al día de hoy continúa analizando la justicia en detalle.
En relación a ello, lo que le critican muchos inmigrantes y defensores de los derechos civiles a Obama es la falta de dedicación respecto a este tema, después de ocupar su primer año de mandato en la reforma del sistema de salud, un proyecto que terminó socavando a un segundo lugar a la ley de inmigración, un debate que históricamente pendiente en el país del norte.
En Estados Unidos viven 11 millones de indocumentados. De ellos, unos siete millones son de origen mexicano, según cálculos extraoficiales. En Arizona, la tercera parte de sus seis millones de habitantes son de origen hispano y 450.000 son ilegales.