Un día, hace 15 años, Joaquín Sabina lo convenció de que se fuera a vivir a España y, desde entonces, Madrid es la ciudad adoptiva del montevideano Jorge Drexler: el embajador del Plata. Justamente cantándole al río fue que el mundo lo conoció cuando en 2005 ganó un premio Oscar por la música de Diarios de motocicleta. Ahora son otras aguas, las del Atlántico, las que cruza este capitán para traer hasta la Argentina -país que adora- un show centrado en Amar la trama, su nuevo trabajo discográfico, que presentará desde el 17 de septiembre y por tres funciones consecutivas en el teatro Gran Rex. "Hay gente que es de un lugar/No es mi caso. Yo estoy aquí, de paso", escribió el poeta que reniega del título de "cantautor", el "moro judío que vive con los cristianos", el que mucho antes de ser dos veces padre le dio a todos de tomar la sopa con su "Me haces bien, me haces bien, me haces bien".
Entre Peñarol, el surf y el cine (compuso música para películas y Daniel Burman lo quiere para su próximo film) se mueven algunas de sus más grandes pasiones. Además de la familia, claro. Con casi 46 (los cumplirá el próximo Día de la Primavera), es el mayor de cuatro hermanos nacidos de padres médicos y el que abandonó la otorrinolaringología a punto de recibirse... Aunque son varias y coloridas las anécdotas que todavía hoy lo señalan como el doctor preferido de los músicos cuando están detrás de escena.
La intimidad de un tramo de la gira que Drexler hizo recientemente por el sur de Brasil y una entrevista que retrata a este uruguayo universal, el próximo domingo, en LNR.